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Parasha Bejukotai

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Lev 26:3 Si camináis en mis preceptos (bejukotai) y guardáis mis mandamientos (Mitzvá), poniéndolos en práctica,

Bejukotai es la palabra que da nombre a esta parashá de la Torá, Bejukotai quiere decir “en mis preceptos”.  Pero la palabra “juká” no simplemente es un mandamiento o una orden, sino una orden cuya razón está fuera del alcance del hombre, de allí es que comúnmente es traducido como un estatuto, una orden que se da sin explicación alguna, de esa manera el que tiene que obedecer no sabe la razón de la orden.

Y es esta palabra la utilizada por la Torá para iniciar el condicionamiento a la recompensa o bendición para el hombre que obedezca al Eterno, la segunda palabra utilizada para esta introducción es “mitzvá”, que en su raíz indica “unión” esto nos dice que la obediencia no es un fin es sí misma, sino que debe tener como objetivo la “unión”, la unión entre El que ordena y el que obedece, entre el Eterno y el hombre.

Shmá Israel

Uno de los problemas que tienen las personas que vienen a la Torá después de vivir una religión, es precisamente el hecho de enfrentarse a un Elohim (Dios) que está más allá de su capacidad cognitiva, pues en las religiones fuera de la Torá, las concepciones de la Deidad están basadas en la lógica humana, entonces esa deidad pasa a ser hechura del hombre, pues es el hombre el que define a la deidad, definiciones que están basadas en su capacidad cognitiva.  De allí es que la divinidad tenga características humanas.

 La aceptación de la Unicidad del Eterno desde el punto de vista hebreo, crea un reto sumamente grande en la mentalidad greco-romana y en el corazón de los que han sido guiados por esa línea de pensamiento, pues la Torá sitúa al Eterno más allá de todo entendimiento humano, la suma de todo el entendimiento que la humanidad pueda alcanzar sobre el Creador, sumado a lo que toda la humanidad pueda fantasear basado en ese entendimiento, será tan solo que lo que Él ha querido que la humanidad conozca de Él o imagine de Él, mas no todo lo que El es.  La Torá misma nos indica sobre la posición del hombre ante el Eterno.

Éxo 20:21  Entonces el pueblo estuvo a lo lejos,  y Moshé se acercó a la oscuridad en la cual estaba Elohim.

Y el rey Salomón dijo:

1Re 8:12  Entonces dijo Salomón:  YHWH ha dicho que él habitaría en la oscuridad.

El hombre cuando se enfrenta a su Creador, se enfrenta a lo desconocido, a lo que nunca podrá ver ni entender, pues Él está más allá de todo entendimiento humano, El Rav Shaúl lo expresó de la siguiente manera:

1Ti 6:16  el único que tiene inmortalidad,  que habita en luz inaccesible;  a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver,  al cual sea la honra y el imperio sempiterno.  Amén.

 El hombre religioso entonces en su regreso a la Torá se enfrenta a este tremendo reto, y en su necesidad de entender puede, que es en la mayoría de los casos, deformar las palabras de la Torá para ajustar al Eterno a una definición que pueda concebir su pensamiento y su corazón, de esa manera el hombre no pierde el control de su situación espiritual, y su deidad estará siempre dentro de lo que para él es más cómodo creer, y cae nuevamente en ser el hombre el que define a la deidad.

El ego del hombre no soporta relacionarse con un Creador que no entiende o está más allá de él, más allá de lo que él puede comprender, aceptar y hasta controlar.  La conceptualización de un dios hecho hombre solo es una manera de bajar a la deidad a su nivel, y así comprenderlo mejor, o justificar que lo que un hombre hizo, lo hizo solo porque era un dios, y por eso es que él, que no es dios, no lo puede hacer.

LOS TEFILIM

Cuando el israelita ora, usa sus tefilim, uno atado sobre su brazo izquierdo y otro puesto entre sus ojos, son unas cajitas de cuero totalmente negros, que recuerdan al israelita que en su oración está dirigiéndose al Eterno, que está más allá de todo lo que él pueda ver, sentir, entender y conocer, y así el temor y la reverencia será parte de ese acercamiento que llamamos oración.

JUKÁ

Los mandamientos jukím, de los que explícanos que sus razones están más allá del entendimiento humano, retan al hombre a esta gran realidad que narra la Torá y que predica el pueblo hebreo, pues su obediencia enfrenta al hombre a esta realidad frente a su Creador, el Eterno es Elohim y el hombre no lo es, el Eterno es el Creador y el hombre es criatura, el Eterno dice y el hombre obedece, de allí es la dificultad para obedecerlos y también la importancia de hacerlo.

Pues debido que el hombre no podrá nunca entender las razones de estos mandamientos, el obedecerlos para que sean mitzvot, esto quiere decir que como resultado el hombre se una a su Creador, estos mandamientos llamados jukim dan al hombre la oportunidad para manifestar su humildad, su fe y su obediencia.

Esto nos dice que el acto de obediencia se convierte en un acto de fe, y de humildad a la vez, pero aunque es la fe la que hace al hombre obedecer sin entendimiento, la obediencia es la evidencia de esa fe, la obediencia es el acto “premiado” y el elemento de juicio Divino. Pues cuando el hombre lo comprende todo, la obediencia puede convertirse en una acto egoísta y entonces repulsivo para el Eterno, una religión de hombres más.

DOGMA

No hay que confundir estos mandamientos jukim con los dogmas, pues los dogmas son mandamientos de hombres y no Divinos, que no tienen razón ni humana ni Divina, los jukim tienen razón Divina, solo que esa razón no está al alcance el hombre, y los jukim están escritos en la Torá y los dogmas son derivados de las interpretaciones torcidas de ella, y por eso al enfrentarlos a lo escrito en la Torá, carecen de sentido o lógica.

RESUMEN

El mandamiento jukin nos empuja a humillarnos, porque no hay razonamiento humano para ello, más que reconocer que El es Elohiim y yo no, es por eso que este tipo de mandamientos son necesarios, y en la medida del crecimiento espiritual de cada hombre, va comprendiendo mandamientos que antes no entendía, y aunque ahora los obedece con un entendimiento que antes no tenía, la humildad de haberlo hecho sin ese entendimiento fue necesaria y sirvió de base para el entendimiento que ahora tiene, pero  siempre habrán mandamientos que rebasan nuestro entendimiento.

Aunque cada mandamiento tenga su razón Divina, ya que YHWH lo hace todo con sabiduría, el hombre depende de su ascenso espiritual para alcanzarla.  Para alcanzar acceder a aquello que no se le reveló, para que él lo alcanzara con su humildad, humildad que luego será premiada con entendimiento.

Y aunque un mandamiento jukin sea realizado con un entendimiento vedado, este es realizado con un razonamiento básico de carácter Divino, si este mandamiento jukin viene de lo alto, entonces tiene una naturaleza Divina, que va de acorde a la naturaleza Divina original a la que el hombre fue hecho.

Y es por eso que este tipo de mandamientos jukim, su cumplimiento con el corazón correcto, elevan espiritualmente más al hombre que los que no lo son, la conexión que el alma del hombre tiene para llevar a cabo este tipo de mandamientos supera a su propio entendimiento.

En realidad todos los mandamientos tienen un razonamiento Divino, tienen una razón que rebaza lo humano, solo que hay algunos de ellos al que el hombre accesa y hay otros que no.  Y cada mandamiento inclusive los jukin deben se naturales en nosotros, porque son de origen Divino, como lo es nuestra alma.

Shabat Shalom R. Yehuda ben Israel

Post Author: Comunidad Israelita Bet Or

El Shabat

¿Quién debe guardar los mandamientos o la Ley de Dios?

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