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18 Y se acercó Iehuda y dijo: «Si me permitís, señor mío, tu sirviente desea hablar una palabra a los oídos de mi señor y que no se despierte vuestra ira con tu sirviente, pues tú eres como Paró. 19 Mi señor ha interrogado a sus sirvientes, diciendo: ¿Tenéis un padre o un hermano?. 20 Y nosotros le dijimos a mi señor: Tenemos un padre anciano y un niño joven nacido en su ancianidad; su hermano ha muerto, y sólo él queda de su madre y su padre lo ama. 21 Entonces tú dijiste a tus sirvientes: Traédmelo y yo lo veré. 22 Nosotros le dijimos a mi señor: El joven no puede abandonar a su padre, pues si lo abandonare, su padre morirá. 23 Mas tú dijiste a tus sirvientes: Si vuestro hermano menor no baja con vosotros, ¡no veréis más mi rostro!

5 Y les ordenó, diciendo: «Así diréis: A mi señor, a Esav, así dijo tu sirviente Yacov: he habitado junto a Labán y he permanecido allí hasta ahora. 6 Poseo buey y asno, oveja, sirviente y sirvienta, y envío a decirle esto a mi señor para hallar gracia en tus ojos». 7 Los mensajeros regresaron a Yacov, diciendo: «Fuimos con tu hermano, Esav; también él viene en tu dirección con cuatrocientos hombres». 8 Yacov temió mucho y esto lo intranquilizó. Dividió en dos campamentos a la gente que se hallaba con él y a las ovejas, al ganado vacuno y a los camellos. 9 Pues dijo: «Si Esav viene a un campamento y lo ataca, el otro campamento podrá sobrevivir».

10 Yacov dijo: «Elohim de mi padre Abraham y Elohim de mi padre Itzjak; YHWH Quien me dijo Regresa a tu tierra y a tu familia y Yo haré bondad contigo: 11 me he empequeñecido ante tantas bondades y ante toda la verdad que Tú has hecho por Tu sirviente; pues con mi vara crucé este Jordán y ahora me he transformado en dos campamentos. 12 Por favor, sálvame de la mano de mi hermano, de la mano de Esav, pues temo que venga y nos ataque a madres e hijos. 13 Y Tú dijiste: Ciertamente haré bondad contigo y haré que tu descendencia sea como la arena del mar, que es demasiado numerosa para ser contada». 14 Allí pasó la noche, y de lo que había llegado a sus manos, tomó un tributo para su hermano Esav: 15 doscientas cabras y veinte chivos; doscientas ovejas y veinte carneros;

16 treinta camellas amamantando con sus crías; cuarenta vacas y diez toros; veinte asnas y diez asnos. 17 Puso a cargo de sus sirvientes cada hato por separado y dijo a sus sirvientes: «Pasad adelante de mí y dejad un espacio entre hato y hato». 18 Al primero le ordenó, diciendo: «Cuando mi hermano Esav te encuentre y te interrogue, diciendo ¿De quién eres tú, hacia dónde vas y de quién son éstos que hay delante de ti?, 19 dirás: «De tu siervo Yacov. Es un tributo que envía a mi señor Esav, y he aquí que él mismo viene tras nosotros». 20 Del mismo modo ordenó al segundo y al tercero, así como a todos los que seguían a los rebaños, diciendo: «De este modo hablaréis con Esav cuando lo encontréis. 21 Y diréis Además, he aquí que tu sirviente Yacov viene tras nosotros». Pues dijo: «Lo apaciguaré con el tributo que me antecede y luego lo enfrentaré cara a cara; tal vez me perdone».

22 Y el tributo pasó antes que él, mientras él pasaba la noche en el campamento. 23 Esa noche se levantó y tomó a sus dos mujeres, sus dos sirvientas y sus once hijos, y cruzó el vado de Iabok. 24 Y cuando los tomó y les hizo cruzar la corriente, envió del otro lado todas sus posesiones. 25 Yacov se quedó solo y un hombre Torát Jaím Página 43 luchó con él hasta el amanecer. 26 Cuando vio que no podría vencerlo, tocó la coyuntura superior del muslo; de modo que Yacov se dislocó la cadera en su forcejeo con el hombre. 27 Entonces éste dijo: «Déjame ir, pues ya ha amanecido». Y él dijo: «No te enviaré a menos que me bendigas».

28 Y le dijo: «¿Cuál es tu nombre?». Él dijo: «Yacov ». 29 Él dijo: «Ya no se dirá que tu nombre es Yacov, sino Israel, pues has luchado con Elohim y con hombres, y has vencido». 30 Yacov preguntó: «Dime, por favor, cuál es tu nombre». Y él dijo: «¿Por qué me preguntas mi nombre?». Y lo bendijo allí. 31 Yacov llamó a aquel lugar Penuel «Pues he visto a Elohim cara a cara, y aun así mi alma se ha salvado». 32 El sol salió para él mientras atravesaba Penuel, y él rengueaba de su muslo. 33 Por eso los Hijos de Israel no deben comer el tendón dislocado de la articulación de la cadera hasta el día de hoy, pues él golpeó a Yacov en la articulación de la cadera, en el tendón dislocado.

Capítulo 33

1 Yacov alzó la vista y vio que llegaba Esav, y con él, cuatrocientos hombres, de modo que dividió a los hijos entre Lea, Rajel, y las dos sirvientas. 2 Colocó primero a las sirvientas y a sus hijos, luego a Lea y sus hijos, y por último a Rajel y Iosef . 3 Luego él mismo fue adelante de ellos y se postró sobre la tierra siete veces, hasta que llegó donde su hermano. 4 Esav corrió hacia él, lo abrazó, cayó sobre su cuello y lo besó; lloraron. 5 Él alzó la vista y vio a las mujeres y los niños, y preguntó: «¿Qué son ellos de ti?». Él respondió: «Los hijos que Elohim generosamente dio a tu sirviente».

6 Llegaron las sirvientas, ellas y sus hijos, y se postraron. 7 También llegó Lea con sus hijos y se postraron; y luego llegaron Iosef y Rajel y se postraron. 8 Y él preguntó: «¿Qué es para ti todo este campamento que he encontrado?». Le dijo: «Para hallar gracia en los ojos de mi señor». 9 Dijo Esav: «Mucho poseo. Hermano mío, que lo que es tuyo permanezca en tu posesión». 10 Mas Yacov dijo: «¡No! ¡Te lo ruego! Si he hallado gracia en tus ojos, toma de mi mano este tributo, por cuanto he visto tu rostro, que es como ver el rostro de un ser Divino, y tú me quisiste. 11 Por favor toma el regalo que te he traído, puesto que Elohim ha sido generoso conmigo y puesto que poseo todo». Lo instó y él lo tomó. 12 Y él dijo: «Viajemos, andemos, y yo iré contigo». 13 Pero él dijo: «Mi señor sabe que los niños son delicados, y traigo conmigo crías de ovejas y ganado vacuno; si se los apresura un solo día, todos los rebaños han de morir.

14 Que mi señor vaya delante de su sirviente; yo iré despacio, al ritmo de la manada y de los niños, hasta que alcance a mi señor en Seir». 15 Dijo Esav: «Déjame asignarte algunas de las personas que están conmigo». Y él dijo: «¿Con qué fin? Tan sólo quiero hallar gracia en los ojos de mi señor». 16 Esav retomó aquel día su trayecto a Seir. 17 Mas Yacov se dirigió a Sucot y se construyó una casa para sí mismo, y para su ganado hizo cabañas; por eso llamó al lugar Sucot. 18 Yacov llegó íntegro a la ciudad de Shejem, que está situada en la tierra de Canaán, viniendo de Padán Aram, y acampó frente a la ciudad. 19 Compró a los hijos de Jamor, padre de Shejem, a un precio de cien kesitas, la parcela de tierra sobre la cual estableció su tienda. 20 Allí erigió un altar y proclamó: «Elohim, el Elohim de Israel».

Capítulo 34

1 Dina, hija de Lea, quien la tuvo de Yacov, salió a mirar a las hijas del lugar. 2 Shejem, hijo de Jamor el jiveo, príncipe de la región, la vio; la tomó, se acostó con ella y la violó. 3 Y su alma se apegó a Dina, hija de Yacov; él amó a la joven y le habló a su corazón. 4 Shejem habló con Jamor, su padre, diciendo: «Tómame esta niña por mujer». 5 Yacov oyó que él había impurificado a su hija Dina, mientras sus hijos se hallaban con su ganado en el campo; Yacov guardó silencio hasta Torát Jaím Página 44 que llegaron.

6 Jamor, padre de Shejem, fue a Yacov a hablar con él. 7 Los hijos de Yacov se enteraron al llegar del campo; los hombres estaban tristes y llenos de indignación, pues se había cometido un ultraje en Israel al yacer con una hija de Yacov, cosa que no debía hacerse. 8 Jamor habló con ellos, diciendo: «Shejem, mi hijo, desea a vuestra hermana, por favor dádsela por mujer. 9 Y casaos con nosotros; dadnos vuestras hijas y tomad nuestras hijas para vosotros. 10 Y entre nosotros se asentareis; la tierra estará frente a vosotros: asentaos y comerciad en ella, y adquirid en ella propiedades». 11 Entonces Shejem le dijo al padre de ella y a sus hermanos: «Permitidme ganar gracia ante vuestros ojos; y todo lo que me digáis, os daré. 12 Cargad sobre mí una dote inmensa y regalos, y os daré cualquier cosa que me pidáis; solamente dadme a la joven por mujer».

13 Los hijos de Yacov le respondieron a Shejem y a su padre Jamor con astucia y hablaron, pues él había impurificado a su hermana Dina. 14 Les dijeron: «No podemos hacer tal cosa, dar nuestra hermana a un hombre incircunciso, pues eso sería para nosotros una deshonra. 15 Únicamente con esto consentiremos a vuestra propuesta: si vosotros os volvéis como nosotros, haciendo circuncidar a todo varón de entre vosotros. 16 Os daremos nuestras hijas y tomaremos vuestras hijas para nosotros; nos asentaremos junto a vosotros y nos transformaremos en un solo pueblo. 17 Pero si no nos hacéis caso y no os circuncidáis, tomaremos a nuestra hija y nos iremos». 18 Sus palabras parecieron buenas a Jamor y a Shejem, hijo de Jamor.

19 El joven no se demoró en hacer lo dicho, pues deseaba a la hija de Yacov. Él era el más honorable de toda la familia de su padre. 20 Jamor, y su hijo Shejem, llegaron a la puerta de su ciudad y hablaron a la gente de su ciudad, diciendo: 21 «Estos hombres son pacíficos con nosotros; que se establezcan en nuestra tierra y comercien en ella, pues hay amplio espacio en la tierra para ellos. Tomemos nosotros a sus hijas por mujeres, y démosles nuestras hijas a ellos. 22 Únicamente con esto el pueblo aceptará habitar junto a nosotros, transformándose en un mismo pueblo: si todos nuestros varones se circuncidan como ellos mismos se circuncidan. 23 Su ganado, sus posesiones y todos sus animales ¿acaso no serán nuestros? Sólo debemos consentir a eso y ellos habitarán con nosotros». 24 Toda la gente que salía de la puerta de su ciudad escuchó a Jamor y a su hijo Shejem, y todos los varones, todos los que salían de la puerta de su ciudad, se circuncidaron. 25 Y sucedió que al tercer día, cuando sentían más dolor, dos de los hijos de Yacov, Shimon y Leví, hermanos de Dina, tomó cada uno su espada y llegaron confiados a la ciudad, y mataron a todos los varones.

26 Y a Jamor y a su hijo Shejem los mataron a punta de espada. Tomaron a Dina de la casa de Shejem, y se fueron. 27 Los hijos de Yacov llegaron al sitio de los muertos y saquearon la ciudad que había impurificado a su hermana. 28 Sus ovejas, su ganado vacuno, sus asnos, todo lo que había en la ciudad y todo lo que había en el campo, lo tomaron. 29 Toda su riqueza y todos sus hijos y mujeres tomaron cautivos y saquearon, así como todo lo que había en la casa. 30 Les dijo Yacov a Shimon y Leví: «Me habéis turbado, haciéndome despreciable entre los habitantes de la tierra, entre los cananeos y entre los perizeos; yo soy poco en número y si ellos se unieran y me atacaran, seré aniquilado, yo y mi familia». 31 Y ellos dijeron: «¿Acaso ha de tratar a nuestra hermana como a una prostituta?».

Capítulo 35

1 Elohim le dijo a Yacov: «Levántate, asciende a Bet-El y asiéntate allí, y haz un altar allí a Elohim Quien Se te apareció cuando huías de Esav tu hermano». 2 Yacov le dijo a su familia y a todos los que estaban con él: Torát Jaím Página 45 «Quitad todos los dioses foráneos que hay entre vosotros; purificaos y cambiaros las vestiduras. 3 Luego venid, ascenderemos a Bet-El; allí erigiré un altar a Elohim Quien me respondió en un momento de angustia y estuvo a mi lado en el camino que transité». 4 Y le entregaron a Yacov todos los dioses foráneos que había en su posesión, así como los aros que tenían en las orejas, y Yacov los enterró bajo el terebinto que había junto a Shejem. 5 Partieron y un terror Divino cayó sobre las ciudades que había a su alrededor, de modo que no persiguieron a los hijos de Yacov.

6 Así Yacov arribó a Luz, en la tierra de Canaán, que es Bet-El, él y toda la gente que estaba con él. 7 Y allí construyó un altar y llamó al lugar El Bet El, pues fue allí que Elohim Se le había revelado cuando huía de su hermano. 8 Devora, la nodriza de Rivka, murió, y fue enterrada bajo BetEl, debajo de la planicie; y él la llamó Alon-bajut. 9 Y Elohim Se le apareció a Yacov nuevamente cuando volvía de Padán Aram y lo bendijo. 10 Elohim le dijo: «Tu nombre es Yacov. Tu nombre no será Yacov exclusivamente, sino que Israel será tu nombre». Así fue como lo llamó Israel. 11 Y Elohim le dijo: «Yo soy El Shadai. Sé fructífero y multiplícate; una nación y una congregación de naciones descenderán de ti, y reyes saldrán de tus lomos. 12 La tierra que di a Abraham e Itzjak, a ti te la daré; y a tu descendencia después de ti se la daré».

13 Elohim ascendió de él en el lugar en el que Él le había hablado. 14 Yacov había erigido un pilar en el lugar donde Elohim le había hablado, un pilar de piedra, y derramó una libación sobre él y vertió aceite sobre él. 15 Yacov llamó al lugar donde Elohim le había hablado Bet-El. 16 Partieron de Bet-El y todavía faltaba un trecho de tierra hasta Efrat, cuando Rajel inició el parto y tuvo dificultades en el nacimiento. 17 Y mientras tenía dificultades en el parto, la partera le dijo: «No temas, pues éste también es un hijo para ti». 18 Y sucedió que cuando salía su alma, pues murió, que llamó a su hijo Ben-Oní, mas su padre lo llamó Biniamín .

19 Rajel murió y fue enterrada en el camino a Efrat, que es Bet Lejem. 20 Yacov erigió un monumento sobre su tumba; es el monumento de la tumba de Rajel hasta el día de hoy. 21 Israel continuó su travesía y estableció su tienda más allá de Migdal-Eder. 22 Y sucedió que mientras Israel habitaba en aquella tierra, que Reuben fue y se acostó con Bilá, concubina de su padre, e Israel lo oyó. Los hijos de Yacov fueron doce. 23 Los hijos de Lea: el primogénito de Yacov, Reuben; Shimon, Leví, Iehuda, Isajar y Zebulun. 24 Los hijos de Rajel: Iosef y Biniamín.

25 Los hijos de Bilá, sirvienta de Rajel: Dan y Naftali. 26 Y los hijos de Zilpá, sirvienta de Lea: Gad y Asher. Éstos son los hijos de Yacov, que le nacieron en Padán Aram. 27 Yacov llegó a su padre Itzjak, en Mamre, Kiriat Arba, que es Jebrón, donde vivieron Abraham e Itzjak. 28 Los días de Itzjak fueron ciento ochenta años. 29 E Itzjak expiró y murió, y fue reunido con su pueblo; anciano y lleno de días; sus hijos, Esav y Yacov, lo enterraron.

Capítulo 36

1 Y éstas son las crónicas de Esav, él es Edom. 2 Esav había tomado sus mujeres de las mujeres cananeas: Adá, hija de Elón el jeteo; y Oholibamá, hija de Aná, hija de Tzibeon el jiveo; 3 y Basemat, hija de Ishmael, hermana de Nebaiot. 4 Adá dio a luz para Esav a Elifaz; Basemat dio a luz a Reuel; 5 y Oholibamá dio a luz a Ieush, Ialam y Koraj; éstos son los hijos de Esav que le nacieron en la tierra de Canaán. 6 Esav tomó sus mujeres, sus hijos, sus hijas, y todos los miembros de su casa, su ganado y todos sus animales, y toda la riqueza que había adquirido en la tierra de Canaán, y se fue a otra tierra a causa de su hermano Yacov.

7 Pues su riqueza era demasiado abundante para que habitaran juntos y la tierra de su residencia no podía soportarlos a causa de su ganado. 8 Esav se estableció en el Monte Seir; Esav, él es Torát Jaím Página 46 Edom. 9 Y éstos son los descendientes de Esav, ancestro de Edom, en el Monte Seir. 10 Éstos son los nombres de los hijos de Esav: Elifaz, hijo de Adá, mujer de Esav; Reuel, hijo de Basemat, mujer de Esav . 11 Los hijos de Elifaz fueron: Teman, Omar, Tzefo, Gatam y Kenaz. 12 Y Timna era concubina de Elifaz, hijo de Esav, y dio a luz a Amalek de Elifaz; éstos son los hijos de Adá, mujer de Esav. 13 Y éstos son los hijos de Reuel: Najat y Zeraj; Shamá y Miza, éstos fueron los hijos de Basemat, mujer de Esav.

14 Y éstos fueron los hijos de Oholibamá, hija de Aná, hija de Tzibeon, mujer de Esav: ella dio a luz de Esav a Ieush, y Ialam y Koraj. 15 Éstos son los jefes tribales de los hijos de Esav: los descendientes del primogénito de Esav, Elifaz: Jefe Teman, Jefe Omar, Jefe Tzefo, Jefe Kenaz, 16 Jefe Koraj, Jefe Gatam, Jefe Amalek; éstos son los jefes tribales de Elifaz en la tierra de Edom, éstos son los descendientes de Adá. 17 Y éstos son los descendientes de Reuel, hijo de Esav: Jefe Najat, Jefe Zeraj, Jefe Shama, Jefe Miza; éstos son los jefes de Reuel en la tierra de Edom, éstos son los descendientes de Basemat, mujer de Esav. 18 Y éstos son los descendientes de Oholibamá, mujer de Esav: Jefe Ieush, Jefe Ialam, Jefe Koraj, éstos son los jefes de Oholibamá, hija de Aná, mujer de Esav. 19 Éstos son los hijos de Esav, y éstos son los jefes; él es Edom.

20 Éstos son los hijos de Seir el joreo que se establecieron en la tierra: Lotan y Shobal y Tzibeon y Aná, 21 y Dishon y Etzer y Dishan, éstos son los jefes de los joreos, los descendientes de Seir en la tierra de Edom. 22 Los hijos de Lotan fueron: Jori y Hemam; la hermana de Lotan era Timna. 23 Éstos son los hijos de Shobal: Alvan y Manajat y Ebal; Shefo y Onam. 24 Éstos son los hijos Tzibeon: Aiá y Aná, el mismo Aná que descubrió las mulas en el desierto mientras pastaba los asnos de Tzibeon su padre. 25 Éstos son los hijos de Aná: Dishon y Oholibamá, hija de Aná. 26 Éstos son los hijos de Dishon: Jemdan y Eshban, Itran y Jeran.

27 Éstos son los hijos de Etzer: Bilan y Zaavan y Akan. 28 Éstos son los hijos de Dishan: Utz y Arán. 29 Éstos son los jefes de los joreos: Jefe Lotan, Jefe Shobal, Jefe Tzibeon, Jefe Aná, 30 Jefe Dishon, Jefe Etzer, Jefe Dishan, éstos son los jefes de los joreos, según sus jefes, en la tierra de Seir. 31 Éstos son los reyes que reinaron en la tierra de Edom antes de que un rey reinara sobre los hijos de Israel: 32 Bela, hijo de Beor, reinó en Edom y el nombre de su ciudad era Dinhabá. 33 Y Bela murió y Iobab, hijo de Zeraj, de Botzra, reinó en su lugar.

34 Y Iobab murió y Jusham, de la tierra de los temanitas, lo sucedió. 35 Y Jusham murió y Hadad, hijo de Bedad, que venció a los midianitas en el campo de Moab, reinó en su lugar, y el nombre de su ciudad era Avit. 36 Y Hadad murió y Samla de Masreká reinó en su lugar. 37 Y Samla murió y Shaul de Rejovot-Nahar lo sucedió. 38 Y Shaul murió y BaalJanan, hijo de Ajbor, reinó en su lugar. 39 Baal-Janan, hijo de Ajbor, murió y Hadar reinó en su lugar; el nombre de su ciudad era Pau, y el nombre de su mujer era Mehetabel, hija de Matred, hija de Mezahab.

40 Éstos son los nombres de los jefes de Esav, según sus familias, por sus regiones, por sus nombres: el jefe de Timna; el jefe de Alva; el jefe de Ietet; 41 el jefe de Oholibamá; el jefe de Elá; el jefe de Pinon; 42 el jefe de Kenaz; el jefe de Teman; el jefe de Mibtzar; 43 el jefe de Magdiel y el jefe de Iram; éstos son los jefes de Edom según sus residencias, en la tierra de su posesión. Él es Esav, padre de Edom.

24 Y sucedió que cuando fuimos a tu sirviente, nuestro padre, que le dijimos las palabras de mi señor, 25 y nuestro padre dijo: Regresad y compradnos un poco de alimento. 26 Nosotros dijimos: No podemos bajar allí; únicamente si viene nuestro hermano menor con nosotros, entonces podremos bajar, pues no podemos ver el rostro del hombre si nuestro hermano menor no está con nosotros. 27 Vuestro sirviente, nuestro padre, nos dijo: Sabéis que mi mujer me dio dos hijos. 28 Uno me ha dejado y pensé: «Ciertamente fue descuartizado, pues no lo he visto desde entonces. 29 Si tomareis también a éste de mi presencia y le sucediese una desgracia, ¡entonces habréis llevado mis canas de mal modo a la tumba!.

30 Y ahora, si voy a tu sirviente, nuestro padre, y el joven no está con nosotros, siendo que su alma está tan unida al alma de él, 31 acontecerá que cuando vea que el joven está ausente, morirá, y tus sirvientes habrán llevado sus canas con pena a la tumba. 32 Pues tu sirviente se hizo garante por el joven ante mi padre, diciendo: Si no lo traigo de regreso a ti habré pecado contra mi padre por toda la eternidad. 33 Por eso, por favor, deja que tu sirviente se quede en lugar del joven, como sirviente para mi señor, y que el joven suba con sus hermanos. 34 Pues ¿cómo puedo ir a mi padre si el joven no está conmigo? Para que no vea el mal que recaerá sobre mi padre».

Capítulo 45

1 Iosef ya no pudo contenerse en presencia de todos los que estaban ante él y exclamó: ¡Que todos sean sacados de mi presencia!. Y así no quedó nadie con él cuando Iosef se hizo conocer a sus hermanos. 2 Dio un grito de llanto. Egipto lo oyó, y la familia de Paró lo oyó. 3 Y Iosef les dijo a sus hermanos: «Yo soy Iosef. ¿Mi padre sigue con vida?». Mas sus hermanos no pudieron responderle, pues se quedaron perplejos ante él. 4 Entonces Iosef les dijo a sus hermanos: «Por favor, acercaos a mí», y ellos se acercaron. Y él dijo: «Yo soy Iosef, vuestro hermano, soy yo a quien vendieron a Egipto. 5 Y ahora, no estéis tristes, no os reprochéis el haberme Torát Jaím Página 59 vendido aquí, pues para que sirviese de sustento Elohim me envió antes que a vosotros.

6 Pues éstos han sido dos de los años de hambruna de la tierra y todavía faltan cinco años, en los que no habrá siembra ni cosecha. 7 Por eso Elohim me ha enviado antes que a vosotros, para asegurar vuestra supervivencia en la tierra y para sustentaros para una gran supervivencia. 8 Y ahora: no fuisteis vosotros los que me enviaron aquí, sino Elohim; Él me hizo cercano de Paró, señor de toda su casa y mandatario de toda la tierra de Egipto. 9 Apuraos, ved con mi padre y decidle: Así dijo tu hijo Iosef: «Elohim me hizo señor de todo Egipto. Bajad hacia mí; no te retrases. 10 Residirás en la tierra de Goshen y estarás cerca de mí, tú, tus hijos, tus nietos, tus ovejas y tu ganado vacuno, y todo lo que es tuyo.

11 Y yo proveeré por vosotros allí, pues habrá otros cinco años más de hambre, para que no empobrezcáis, tú, tu familia y todo lo que es tuyo». 12 He aquí que vuestros ojos ven, igual que los ojos de mi hermano Biniamín, que es mi boca la que os está hablando. 13 Por eso, relatadle a mi padre acerca de toda mi gloria en Egipto y de todo lo que habéis visto; mas debéis apresuraos y traer a mi padre aquí». 14 Entonces cayó sobre el cuello de su hermano Biniamín y lloró; y Biniamín lloró sobre su cuello. 15 Luego besó a todos sus hermanos y lloró sobre ellos; luego sus hermanos conversaron con él. 16 La noticia fue oída en el palacio de Paró, diciendo: «¡Han llegado los hermanos de Iosef !». Y fue de agrado para Paró y sus sirvientes.

17 Paró le dijo a Iosef: «Diles a tus hermanos: Haced lo siguiente: Cargad vuestros animales e id directamente a la tierra de Canaán. 18 Tomad a vuestro padre y a vuestras familias y venid hacia mí. Yo os daré lo mejor de la tierra de Egipto y comeréis de la abundancia de la tierra. 19 Y deberás decir: Haced lo siguiente: Tomad para vosotros de la tierra de Egipto carretas para vuestros hijos pequeños y para vuestras mujeres; transportad a vuestro padre y venid. 20 Y que vuestros ojos no sientan compasión por vuestras pertenencias, pues lo mejor de toda la tierra de Egipto es vuestro». 21 Así lo hicieron los hijos de Israel, y Iosef les dio carretas según la palabra de Paró, y les dio provisiones para el camino.

22 A cada uno les dio mudas de ropa; pero a Biniamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas de ropa. 23 A su padre le envió lo siguiente: diez asnos cargados con lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas con granos, pan y comida para el camino de su padre. 24 Y envió a sus hermanos y ellos partieron. Él les dijo: «No os peleéis en el camino». 25 Ellos subieron de Egipto y llegaron a la tierra de Canaán, a Yacov, su padre. 26 Y le contaron, diciendo: «Iosef sigue con vida», y que es mandatario de toda la tierra de Egipto, mas su corazón se conmovió, pues no podía creerles. 27 Sin embargo, cuando le relataron todas las palabras que Iosef les había hablado y vio las carretas que Iosef había enviado para transportarlo, entonces el espíritu de su padre Yacov revivió. 28 E Israel dijo: «¡Esto es demasiado! Mi hijo Iosef sigue con vida! Iré a verlo antes de que muera».

Capítulo 46

1 E Israel viajó con todo lo que poseía y llegó a Beersheba, donde ofreció sacrificios al Elohim de su padre Itzjak. 2 Elohim habló a Israel en visiones nocturnas y le dijo: «Yacov, Yacov ». Y él dijo: «Heme aquí». 3 Y Él dijo: «Yo soy el Elohim, el Elohim de tu padre. No temas bajar a Egipto, pues te estableceré como una gran nación en aquel país. 4 Yo descenderé contigo a Egipto y ciertamente te haré subir luego; y Iosef colocará su mano sobre tus ojos». 5 Y Yacov se levantó de Beersheba; los hijos de Israel transportaron a Yacov, su padre, así como también a sus hijos y a sus mujeres, en las carretas que Paró había enviado para transportarlos.

6 Tomaron su ganado y su riqueza que habían acumulado en la tierra de Canaán y llegaron a Egipto, Yacov y toda su descendencia con él. 7 Sus hijos y sus nietos con él y sus hijas y nietas, y toda su descendencia llevó con él a Egipto. 8 Éstos son los nombres de los hijos de Israel que llegaron a Egipto: Yacov y sus hijos: el primogénito de Yacov, Reuben. 9 Los hijos de Reuben: Janoj, Palu, Jetzron y Carmi. 10 Los hijos de Shimon: Iemuel, Iamin, Ohad, Iajim, Tzojar y Shaul, hijo de la mujer cananea. 11 Los hijos de Leví: Gershon, Kehat y Merari.

12 Los hijos de Iehuda: Er, Onán, Shelá, Peretz y Zeraj; mas Er y Onán habían muerto en la tierra de Canaán y los hijos de Peretz eran Jetzron y Jamul. 13 Los hijos de Isajar: Tola, Puvá, Iov y Shimron. 14 Los hijos de Zebulun: Sered, Elon, y Iajlel. 15 Éstos son los hijos de Lea que le dio a Yacov en Padán Aram, además de su hija Dina. Todas las personas, sus hijos e hijas, sumaban treinta y tres. 16 Los hijos de Gad: Tzifion, Jagi, Shuni, Etzbon, Eri, Arodi y Areli. 17 Los hijos de Asher : Imná, Ishvá, Ishvi, Beriá y su hermana Seraj; y los hijos de Beriá: Jeber y Maljiel.

18 Éstos son los hijos de Zilpá, a quien Labán había dado a su hija Lea. Éstos tuvo de Yacov, dieciséis personas. 19 Los hijos de Rajel, mujer de Yacov: Iosef y Biniamín .20 A Iosef le nacieron en la tierra de Egipto, de Asenat, hija de Potifera, Sacerdote de On, Menashe y Efraím. 21 Los hijos de Biniamín: Bela, Bejer, Ashbel, Gera, Naaman, Eji, Rosh, Mupim, Jupim, y Ard. 22 Éstos son los hijos de Rajel que le nacieron a Yacov: catorce personas. 23 Los hijos de Dan: Jushim.

24 Los hijos de Naftali: Iajtzel, Guni, Ietzer, y Shilem. 25 Éstos son los hijos de Bilá, a quien Labán había dado a su hija Rajel. Ella tuvo a éstos de Yacov: siete personas. 26 Todas las personas que llegaron con Yacov a Egipto, sus propios descendientes, además de las mujeres de los hijos de Yacov, sumaban sesenta y seis personas. 27 Y los hijos de Iosef que le nacieron en Egipto sumaban dos personas. Todas las personas de la casa de Yacov que llegaron a Egipto: setenta. 28 Él envió a Iehuda delante de él a Iosef, para prepararlo en Goshen; y llegaron a la región de Goshen. 29 Iosef preparó su carroza y subió a encontrarse con Israel, su padre, en Goshen. Apareció ante él, cayó sobre su cuello y lloró sobre su cuello largamente. 30 Entonces Israel le dijo a Iosef: «Ahora puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues sigues con vida».

31 Y Iosef les dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: «Subiré y le contaré a Paró, y le diré: Mis hermanos y la familia de mi padre que estaban en la tierra de Canaán han llegado a mí. 32 Los hombres son pastores, pues han sido gente de ganado; sus ovejas y su ganado vacuno y todo lo que poseen, los han traído. 33 Y será, cuando Paró os convoque y diga: ¿Cuál es vuestra ocupación? 34 que le diréis: Vuestros sirvientes han sido hombres de ganado desde nuestra juventud hasta ahora, tanto nosotros como nuestros padres, para que podáis asentaros en la tierra de Goshen, pues todos los pastores son abominables a los egipcios».

Capítulo 47

1 Iosef llegó y le relató a Paró, y le dijo: «Mi padre y mis hermanos, sus ovejas, su ganado vacuno y todo lo que poseen, han llegado de la tierra de Canaán y se encuentran ahora en la región de Goshen». 2 De los menores de los hermanos tomó cinco hombres y se los presentó a Paró. 3 Paró les dijo a sus hermanos: «¿Cuál es vuestra ocupación?». Ellos respondieron: «Tus sirvientes son pastores, nosotros, y también nuestros padres». 4 Y le dijeron a Paró: «Hemos venido a habitar la tierra, ya que no hay lugar donde pastar los rebaños de tus sirvientes, pues el hambre es muy grave en la tierra de Canaán; ahora, os rogamos permitas que tus sirvientes se asienten en la región de Goshen». 5 Y Paró le dijo a Iosef, diciendo: «Tu padre y tus hermanos han venido contigo. 6 La tierra de Egipto está ante ti, en la mejor parte de la tierra establece a tu padre y a tus hermanos; que se establezcan en la región de Goshen y si sabes que hay entre ellos hombres hábiles, desígnalos jefes del ganado que me pertenece».

7 Iosef trajo a Yacov, su padre, y lo presentó a Paró, y Yacov bendijo a Paró. 8 Paró le dijo a Yacov: «¿Cuántos son los días de los años de tu vida?». 9 Yacov le respondió a Paró: «Los días de los años de mi residencia han sido ciento treinta años. Pocos y malos fueron los días de los años de mi vida, y no han alcanzado los años de vida de mis antepasados en los días de sus residencias». 10 Yacov bendijo a Paró, y salió de la presencia de Paró. 11 Entonces Iosef estableció a su padre y a sus hermanos y les dio una posesión de la tierra de Egipto, en la mejor parte de la tierra, en la tierra de Ramsés, tal como había ordenado Paró. 12 Iosef sustentó a su padre y a sus hermanos y a toda la familia de su padre con alimentos, según los hijos.

13 No había pan en toda la tierra, pues la hambruna era muy grave; la tierra de Egipto y la tierra de Canaán desfallecieron a causa del hambre. 14 Iosef reunió todo el dinero que había en la tierra de Egipto y en la tierra de Canaán juntado de las provisiones que compraban, y Iosef llevó el dinero a la casa de Paró. 15 Y cuando el dinero de la tierra de Egipto, y de la tierra de Canaán se agotó, todo Egipto fue a Iosef , diciendo: «Danos pan; ¿por qué habríamos de morir en tu presencia?, ¡pues el dinero se ha acabado!». 16 Y Iosef dijo: «Traed vuestro ganado y, si se acaba el dinero, yo os sustentaré a cambio de vuestro ganado». 17 Entonces ellos trajeron su ganado a Iosef, y Iosef les dio pan a cambio de los caballos, de los rebaños de ovejas, del ganado vacuno y de los asnos; así les proveyó de pan a cambio de todo su ganado durante aquel año. 18 Y cuando finalizó el año, fueron a él al año siguiente y le dijeron: «No le negaremos a mi señor que, habiéndose agotado el dinero y los rebaños, no queda nada ante mi señor, excepto nuestros cuerpos y nuestra tierra.

19 ¿Por qué habríamos de morir ante vuestros ojos, tanto nosotros como nuestra tierra? Adquiérenos a nosotros y a nuestra tierra a cambio de pan, y nosotros y nuestra tierra seremos los sirvientes de Paró; y provee semillas, para que vivamos y no muramos, y la tierra no quede desolada». 20 Iosef adquirió así toda la tierra de Egipto para Paró, pues cada egipcio vendió su terreno por el poder de la hambruna que los había acosado; y la tierra se transformó en la tierra de Paró. 21 En cuanto al pueblo, él lo hizo pasar a las ciudades, de un confín de los límites de Egipto hasta el otro. 22 Únicamente la tierra de los sacerdotes no la compró, pues los sacerdotes recibían un estipendio de Paró y vivían de su estipendio que les había dado Paró; por eso no vendieron su tierra. 23 Iosef le dijo al pueblo: «He aquí que os he adquirido este día junto con vuestra tierra para Paró; aquí tenéis semillas; sembrad la tierra. 24 En la recolección de la cosecha le daréis una quinta parte a Paró; las otras cuatro partes serán vuestras, para semillas para el suelo y para vuestro alimento, y el de vuestras familias y el de vuestros niños».

25 Y ellos dijeron: «Has salvado nuestras vidas; esperamos hallar gracia en tus ojos, señor mío, y seremos los sirvientes de Paró». 26 Iosef lo impuso como estatuto hasta el día de hoy en cuanto a la tierra de Egipto: una quinta parte era de Paró; únicamente la tierra de los sacerdotes no fue de Paró. 27 E Israel se estableció en la tierra de Egipto, en la región de Goshen; en ella adquirieron propiedades y crecieron y se multiplicaron enormemente.

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