Seder Shavuot

1. SERVICIO DE HAVDALA

2. ENCENDIDO DE VELAS

• Baruj Ata YHWH, eloheinu melej haOlam, Asher kidishanu venisvotav betzivanu lekadosh et shabuot. • Bendito eres Tu YHWH, Dios nuestro, rey del universo, que nos santificas con tus mandamientos, y nos has ordenado santificar Shabuot. • Bendito seas, oh Eterno, Elohim nuestro, Rey del Universo, que nos has dejado vivir y nos has hecho llegar a este tiempo. • ¡Señor del mundo! Acabo de encender las luces en honor de la fiesta de SHABUOT, consagrada a la gloria de YHWH. Que el efecto del cumplimiento de este precepto traiga consigo las divinas bendiciones de una vida feliz sobre mí y sobre los míos. Concédenos tu gracia, haz que more tu presencia entre nosotras, y que seamos dignas de andar en tus caminos, fiel a tu Torá y adicta a tus preceptos. Protégenos de todo género de humillaciones, de dolor y de preocupaciones; concede a nuestro hogar la paz, la luz y la alegría para siempre. Haz que este nuevo año sea para nosotras, para nuestras familias y para todo Israel, un año tranquilo, un año de paz, un año de prosperidad, de salud y de felicidad, Amén.

3. DANZAS

4. CANTOS SUBLIMES Y ENTREGA DE OFRENDAS (al mismo tiempo los varones se preparan para la oración, talit y tefilim)

5. ORACIÓN

Tú solo eres YHWH; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran. Tú eres, oh YHWH, el Elohim que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham; y hallaste fiel su corazón delante de ti, e hiciste pacto con él para darle la tierra del cananeo, del heteo, del amorreo, del ferezeo, del jebuseo y del gergeseo, para darla a su descendencia; y cumpliste tu palabra, porque eres justo. Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo; e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este día. Dividiste el mar delante de ellos, y pasaron por medio de él en seco; y a sus perseguidores echaste en las profundidades, como una piedra en profundas aguas. Con columna de nube los guiaste de día, y con columna de fuego de noche, para alumbrarles el camino por donde habían de ir. Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y les diste juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos, y les ordenaste el día de reposo santo para ti, y por mano de Moisés tu siervo les prescribiste mandamientos, estatutos y la ley. Les diste pan del cielo en su hambre, y en su sed les sacaste aguas de la peña; y les dijiste que entrasen a poseer la tierra, por la cual alzaste tu mano y juraste que se la darías. Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos. No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Elohim que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste. Además, cuando hicieron para sí becerro de fundición y dijeron: “Este es tu Elohim que te hizo subir de Egipto”; y cometieron grandes abominaciones, tú, con todo, por tus muchas misericordias no los abandonaste en el desierto. La columna de nube no se apartó de ellos de día, para guiarlos por el camino, ni de noche la columna de fuego, para alumbrarles el camino por el cual habían de ir. Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed. Los sustentaste cuarenta años en el desierto; de ninguna cosa tuvieron necesidad; sus vestidos no se envejecieron, ni se hincharon sus pies. Y les diste reinos y pueblos, y los repartiste por distritos; y poseyeron la tierra de Sehón, la tierra del rey de Hesbón, y la tierra de Og rey de Basán. Multiplicaste sus hijos como las estrellas del cielo, y los llevaste a la tierra de la cual habías dicho a sus padres que habían de entrar a poseerla. Y los hijos vinieron y poseyeron la tierra, y humillaste delante de ellos a los moradores del país, los cananeos, los cuales entregaste en su mano, y a sus reyes, y a los pueblos de la tierra, para que hiciesen de ellos como quisieran.

Y tomaron ciudades fortificadas y tierra fértil, y heredaron casas llenas de todo bien, cisternas hechas, viñas y olivares, y muchos árboles frutales; comieron, se saciaron, y se deleitaron en tu gran bondad. Pero te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu Torá tras sus espaldas, y mataron a tus profetas que protestaban contra ellos para convertirlos a ti, e hicieron grandes abominaciones. Entonces los entregaste en mano de sus enemigos, los cuales los afligieron. Pero en el tiempo de su tribulación clamaron a ti, y tú desde los cielos los oíste; y según tu gran misericordia les enviaste libertadores para que los salvasen de mano de sus enemigos. Pero una vez que tenían paz, volvían a hacer lo malo delante de ti, por lo cual los abandonaste en mano de sus enemigos que los dominaron; pero volvían y clamaban otra vez a ti, y tú desde los cielos los oías y según tus misericordias muchas veces los libraste. Les amonestaste a que se volviesen a tu Torá; mas ellos se llenaron de soberbia, y no oyeron tus mandamientos, sino que pecaron contra tus juicios, los cuales si el hombre hiciere, en ellos vivirá; se rebelaron, endurecieron su cerviz, y no escucharon. Les soportaste por muchos años, y les testificaste con tu Espíritu por medio de tus profetas, pero no escucharon; por lo cual los entregaste en mano de los pueblos de la tierra. Mas por tus muchas misericordias no los consumiste, ni los desamparaste; porque eres Elohim clemente y misericordioso. Ahora pues, Elohim nuestro, Elohim grande, fuerte, temible, que guardas el pacto y la misericordia, no sea tenido en poco delante de ti todo el sufrimiento que ha alcanzado a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros sacerdotes, a nuestros profetas, a nuestros padres y a todo tu pueblo, desde los días de los reyes de Asiria hasta este día. Pero tú eres justo en todo lo que ha venido sobre nosotros; porque rectamente has hecho, más nosotros hemos hecho lo malo. Nuestros reyes, nuestros príncipes, nuestros sacerdotes y nuestros padres no pusieron por obra tu ley, ni atendieron a tus mandamientos y a tus testimonios con que les amonestabas. Y ellos en su reino y en tu mucho bien que les diste, y en la tierra espaciosa y fértil que entregaste delante de ellos, no te sirvieron, ni se convirtieron de sus malas obras.

He aquí que hoy vivimos como extranjeros en tierra ajena, lejos de esa tierra que Tú prometiste a nuestros padres y a su descendencia, tal como Tú lo anunciaste por medio de tus profetas, por nuestro pecado nos echaste de Tu presencia y de Tu tierra, y como Casa de Israel desaparecimos del mapa, perdidos entre los demás pueblos y ausentes en las mentes y recuerdos de todas las naciones, hasta de nuestros propios hermanos de Judá. Y nos llamaste LoAmi, porque nos desconociste como pueblo tuyo, pero Tú eres justo en todo lo que has hecho, Tuya es la justicia y nuestra la vergüenza. Más de 2600 años lejos de Tu Presencia, de Tu Torá y de Tus mandamientos, perdidos en la dureza de nuestro corazón y cegados por el ocultamiento de Tu rostro fuimos en pos de otros dioses, otras costumbres, otras prácticas y fiestas que Tú no ordenaste, esclavos fuimos de nuestra maldad y tuvimos a la mentira como refugio. Nuestro vano orgullo, egoísmo, rencor y maldad hemos disfrazado de amor y respeto y proclamando un amor al prójimo, ponemos tropiezo al ciego y maldecimos a los sordos. Pero hoy… Tú has tenido misericordia de nosotros, y tal como Tú lo prometiste por medio de tus santos profetas, tu brazo de benevolencia y misericordia has extendido hacia nosotros, y Tu Luz a iluminado nuestras vidas, purificados hemos sido con agua limpia, nuestro corazón de piedra has cambiado por un corazón de carne, Tu Torá has puesto en nuestra mente y en nuestros corazones, nos has pasado bajo la vara e introducido en tus pactos.

Y hoy, como Casa de Israel, como Efraím, estando delante de Tu Presencia, en el desierto de las naciones tal y como lo estuvieron nuestros padres en el desierto del Sinay, delante de la Corte Celestial que se ha hecho presente en este día de Santa Convocación nos comprometemos bajo juramento a seguirte amando más que a nosotros mismos, con ese amor que nos ha traído hacia Ti aún cuando nuestros amigos y familia se nos han opuesto y nos han despreciado por seguir la Torá que Tú nos has dado.

Somos causa de burla y menosprecio por la identidad que Tú nos has dado, nos llaman locos por amar Tu Torá más que toda tradición y enseñanza de hombre. Y más aún, nuestra fidelidad, agradecimiento y emuná en Tú Mashiaj es tildada de ignorancia, pero ¿Cómo podemos morder la mano que nos ha sustentado hasta el día de hoy? ¿Cómo no obedecer a quien Tú has enviado? ¿Cómo no escuchar Tus palabras que has puesto en su boca? ¿Cómo no querer ser como él? ¿cómo no querer ser él?

Queremos con nuestra vida honrar el sacrificio de SM Yeshúa e iluminar este mundo con la salvación que nos has enviado. En este camino de siete shabatot hemos pensado en ti, hemos anhelado estar a Tu lado, y sabemos que esto que nos hace anhelarte en nuestro corazón, has sido tú quien nos lo ha puesto, y así, Tú nos has llamado, por favor recibe nuestras vidas como un korbán agradable delante de Tu Presencia y seamos reconocidos todos nosotros como parte de tus primicias, como Tú lo dijiste, Israel es mi hijo, y Efraím es mi primogénito.

Tuyo, mi Eloha, es mi anhelo; en Ti está puesto mi deseo y mi amor.
Tuyos son mi corazón y mis pensamientos.
Tuya es mi alma.
Tuyas son mis manos y mis pies.
Y de Ti proviene mi constitución.
Tuyos son mis huesos, tuyos son mi sangre y mi piel, junto con todo mi cuerpo.
Tuyos son mis ojos y mis pensamientos, mi forma y el modelo de mi ser.
Tuyo es mi espíritu, tuyas son mis fuerzas, tuyos es mi corazón.
Tuya es la unidad, sin nada más, tuyo es el agradecimiento de mi alma.
Tuyo es mi auxilio en los momentos de tribulación.
Tú serás mi ayuda en mi sufrimiento.
En Ti esperaré hasta que venga la estrella de la mañana.
En ti he puesto mi esperanza, cura mis sueños, sana mis heridas y consuela mis tristezas.
Tú eres el que iluminas mi oscuridad con la luz que enviaste a este mundo y que enciende el alma de los hombres para que te sirvan.
Tuya es la eternidad, en Ti confiaré y bajo tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos.
Tuyo soy durante mi vida, y también tuyo seré después de mi muerte.
A Ti agradeceré y me confesaré por mis pecados y maldades, pues tuya es mi salvación.
Perdona mi maldad, mi rebelión y mi culpa. A ti que habitas en la luz inaccesible; a Ti, a quien ningún hombre ha visto ni puede ver, levantaré mi alma.
Tuya es mi salvación, perdona mis pecados y atiende a mis súplicas.
A Ti lloraré y ante Ti me postraré con un corazón abatido por la carga de mis maldades.
Tuya es la bondad, ten piedad de mí y respóndeme, sáname y límpiame para que te sirva con un corazón puro y una mente limpia.

SALMO 26

Hazme justicia, oh YHVH, porque en mi integridad he andado, Y en YHVH confié sin titubear. Examíname, oh YHVH, y pruébame; Escudriña mis riñones y mi corazón, Porque tu misericordia está delante de mis ojos, Y ando en tu verdad. No me he sentado con hombres falsos, Ni ando con hipócritas. Aborrezco la congregación de los malignos, Y no me sentaré con los inicuos. Lavaré en inocencia mis manos, Y así andaré en torno a tu altar, oh YHVH, Haciendo oír mi voz de gratitud, Y contando todas tus maravillas. Oh YHVH, yo amo la Casa donde habitas, Y el lugar donde reside tu gloria. No arrebates mi alma con los pecadores, Ni mi vida con hombres sanguinarios, En cuyas manos está el crimen, Y su diestra está llena de sobornos. Pero yo andaré en mi integridad. ¡Redímeme y ten misericordia de mí! Mis pies están en suelo firme, En las congregaciones bendeciré a YHVH.

Porque, aunque para las naciones hallan muchos dioses y muchos señores, para nosotros solo hay un Elohim, YHWH, el Padre, de quien proceden todas las cosas y nosotros somos para Él, y un solo Señor, SM Yeshua nuestro Mesías y Rey, por medio de quien son todas las cosas, y nosotros por medio de él.
Porque SM Yeshua es el medio que Tú YHWH has usado para cumplir tus promesas hechas a Abraham, Isaac y Yacob, él es el fundamento que estableciste para este mundo, para la redención de todas las cosas, por su sangre hemos sido purificados, nuestros pecados haz perdonado y limpiado nuestra maldad.
Bendito seas Tú, oh YHWH, Elohim nuestro, porque para siempre es Tu misericordia.
Padre Amado, hoy que estamos delante de ti, te pedimos que te apiades de nosotros y que pongas en nuestro corazón inteligencia para comprender, discernir, oír, aprender, enseñar, guardar, hacer y ejecutar todas las palabras de Tu Torá, con amor.
No lo hagas por nosotros, oh Elohim altísimo, sino por causa de Tu Santo Nombre, el cual profanamos nosotros entre las naciones adonde hemos llegado.
Y santifica Tu gran nombre, profanado entre las naciones, el cual profanamos nosotros en medio de ellas; y que sepan las naciones que Tú eres YHWH, Creador y Señor del Universo, cuando seas santificado en nosotros delante de sus ojos, y que Tú eres el que santifica.
Y tómanos de entre las naciones, y recógenos de todas las tierras, y llévanos a la tierra que Tú prometiste a nuestros Padres Abraham, Iztjak e Israel.
Has que nuestros caminos sean caminos de Paz, caminos de Justicia y Santidad. Y de esa manera ser parte de Tus ejércitos, que trabajan para implantar Tu reino en este mundo, dirigidos por SM Yeshua Tu Mashiaj. Amén.

RECITACIÓN DEL SHEMÁ ISRAEL CON SUS BENDICIONES

Bendito eres Tú, YHWH, Elohím nuestro, Soberano del Universo, que has formado la luz y has creado la oscuridad, haces la paz y creas la adversidad. Todos te reconocerán y te alabarán, todos declararán que no hay Santo como YHWH. Todos te exaltarán (Selá), oh Creador de todo lo que existe. El Elohím que cada día abre las puertas del Oriente y divide las ventanas del firmamento, que extraes al sol de su lugar y a la luna de la sede de su morada; que iluminas al mundo entero y a sus habitantes, a los cuales creaste con el atributo de Tu misericordia; quien iluminas la tierra y a los que en ella habitan, con misericordia; y quien por Tu bondad renuevas continuamente cada día la obra de la creación. ¡Qué tan inmensas son Tus obras, Oh YHWH, a todas las hiciste son sabiduría! Llena está la tierra de Tus posesiones. El Rey que sólo Él es exaltado desde siempre; el Alabado, Glorificado y Enaltecido desde los días de antaño. Elohím YHWH, por Tu abundante misericordia ten piedad de nosotros.
¡Oh Señor de nuestra fortaleza,
Roca de nuestro baluarte,
Escudo de nuestra salvación,
¡Sé Tú nuestra protección!
No hay nada comparable a Ti y no hay otro fuera de Ti; nada existe sin Ti, pues ¿quién podría asemejarse a Ti? No hay nada comparable a Ti, Oh YHWH, Elohím nuestro, en este mundo; y no hay otro fuera de Ti, Rey nuestro, en la vida del mundo venidero; nada existirá sin Ti, Redentor nuestro, en los días del Mashíaj; y nada podrá asemejarse a Ti, Salvador nuestro, en la resurrección de los muertos.

Elohím… el Señor de todas las obras… El Bendito; bendito es en boca de todas las almas.
Tu grandeza y Tu bondad llenan todo el universo; conocimiento y discernimiento Te rodean. Tú que te exaltas por sobre la Jayot santas, y Majestuoso eres con gloria sobre la Mercabá. Mérito y rectitud están delante de Tu trono; bondad y misericordia llenan Tu gloria. Buenas son las luminarias que has creado, Elohím nuestro; Tú las formaste con conocimiento, entendimiento e inteligencia.
Poder y fuerza les otorgaste, a fin de que dominasen en medio del mundo. Llenas están de resplandor, irradiando luminosidad; su resplandor es hermoso en toda la tierra. Alegres están al salir y gozosas al retornar; cumplen con temor la voluntad de su Creador.
Esplendor y gloria otorgan a Su Nombre; júbilo y canto gozoso a la mención de Su soberanía. Tú llamaste al Sol y éste irradio luz; miraste y estableciste la forma de la Luna. Alabanza te tributan todas las huestes celestiales, esplendor y grandeza: los Serafim, las Jayot y los Ofanim santos.
Tu Nombre, Oh YHWH, Elohím nuestro, será santificado; y Tu remembranza, Rey nuestro, será glorificada arriba en los cielos y abajo en la tierra, más allá de la alabanza de la obra de Tus manos, y más allá de las luminarias que formaste para que te glorificaran. (Selá)
Bendito serás por toda la eternidad, oh Creador nuestro, Rey y Redentor nuestro, Creador de seres santos. Alabado será Tu Nombre por siempre jamás, Rey nuestro. Oh Creador de ángeles ministeriales, cuyos servidores todos se paran en las cimas celestiales del universo y proclaman con temor, al unísono y con voz estruendosa, las palabras del Elohím Viviente y Soberano del universo. Todos son bien amados; todos son sin mácula; todos son poderosos; todos son santos; todos cumplen con terror y temor la voluntad de su Creador. Todos abren sus bocas con santidad y pureza, con cánticos e himnos; bendicen, alaban, glorifican, santifican, reverencian y entronizan el Nombre del Elohím soberano, Quien es Grandioso, Poderoso y Temible; Santo es. Todos aceptan unos de otros el yugo de la soberanía del Cielo, y todos se conceden permiso uno al otro para santificar a su Creador con serenidad de espíritu y con articulación clara y dulce. Todos al unísono declaran con pavor Su santidad y proclaman con temor:

[La congregación deberá decir en voz alta junto con el jazán las frases que se indican.]

(En voz alta) Kadosh, Kadosh, Kadosh YHWH Tzevaot, meló jol haaretz kebodó.

“¡Santo, Santo, Santo es YHWH, Amo de Legiones! ¡Toda la tierra está llena de Su Gloria!

Y los ángeles Ofanim y Jayot santas, con inmenso estruendo, se elevan frente a los Serafim; frente a ellos entonan alabanzas y declaran:

(En voz alta) Baruj kebod YHWH mimekomó

¡Bendita sea la Gloria de YHWH desde Su lugar!

Al Elohím bendito ellos ofrecen dulces melodías; al Elohím Viviente y Perenne entonan cánticos. Proclamarán Sus alabanzas, pues sólo Él es exaltado y santo; que realiza hechos poderosos; hace cosas nuevas; es Señor de batallas; siembra actos justos; hace florecer salvaciones; crea remedios; es pavoroso en alabanzas y Señor de obras portentosas; que por Su bondad renueva continuamente y cada día la obra de la creación, como está escrito: “Den gracias a YHWH, que hizo las grandes lumbreras, porque Su misericordia es para siempre”. Bendito eres Tú, YHWH Creador de las luminarias.
Con amor eterno nos has amado, Oh YHWH, Elohím nuestro; con una piedad adicional y mayor has tenido misericordia de nosotros. Padre nuestro, Rey nuestro, en virtud de Tu grandioso Nombre y en virtud de nuestros padres que confiaron en Ti y a quienes les enseñaste estatutos de vida, a fin de cumplir Tu voluntad con el corazón perfecto; que asimismo nos concedas gracia, oh Padre nuestro lleno de misericordia. Oh Misericordioso, ten piedad de nosotros e implanta en nuestro corazón inteligencia para comprender, elucidar, escuchar, aprender y enseñar, guardar, realizar y preservar todas las palabras del estudio de Tu Torá, con amor. Ilumina nuestros ojos en Tu Torá y haz que nuestro corazón se apegue a Tus mandamientos; y unifica nuestro corazón para que amemos y temamos a Tu Nombre. Nunca nos avergonzaremos, ni nos abochornaremos ni tropezaremos, pues en Tu santo Nombre, grandioso, poderoso y temible hemos confiado. Nos regocijaremos y alegraremos en Tu salvación. Que tu misericordia y Tu inmensa bondad, Oh YHWH, Elohím nuestro, nunca nos abandone (Selá). Trae prontamente sobre nosotros bendición y paz [tomar en este momento las cuatro puntas de los tzitziot y colocarlos en el corazón] desde los cuatro confines de la tierra. Quebranta el yugo de las naciones que pesa sobre nuestro cuello y condúcenos prontamente con orgullo a nuestra tierra, pues Tú eres un Elohím que obra salvaciones. Tú nos has escogido entre todas las naciones y lenguas, y nos has acercado con amor, Rey nuestro a Tu grandioso Nombre, a fin de que te alabemos y unifiquemos para temer y amar Tu Nombre. Bendito eres Tú, YHWH que escoge a Su pueblo Israel con amor.

Shemá Israel, YHWH Eloheinu, YHWH Ejad

[Las mujeres dicen en voz baja la siguiente frase:]
Baruj Shem Kebod Maljutó le’olam va’ed.

Escucha, Israel: YHWH nuestro Elohím, YHWH es Uno.

Bendito es el Nombre de Su Majestad Gloriosa por siempre jamás.

Y amarás a YHWH tu Elohím con todo tu corazón, con todo tu ser y con todos tus recursos. Estas palabras, las cuales te estoy ordenando hoy, estarán sobre tu corazón; Y las enseñarás diligentemente a tus hijos. Hablarás de ellas cuando estés en tu casa, cuando andes en el camino, al acostarte y al levantarte. Las atarás en tu mano como señal [besar las correas del tefilín de la mano], las pondrás entre tus ojos como Tefilín [besar el tefilín de la cabeza]. Y las escribirás en los marcos de las puertas de tus casas y en sus postes.

[Durante la recitación del segundo párrafo hay que concentrarse en aceptar el cumplimiento de todos los preceptos de la Torá:]

“Así que si ustedes escuchan cuidadosamente a mis mitzvot que les estoy dando hoy, de amar a YHWH su Elohím y servirle con todo su corazón y todo su ser; entonces Yo daré a su tierra la lluvia en las temporadas correctas, incluyendo la lluvia temprana de otoño y la lluvia tardía de primavera; para que recojan su trigo, vino nuevo y aceite de oliva; y Yo les daré hierbas de campo para su ganado; con el resultado que ustedes comerán y estarán satisfechos.
Pero tengan cuidado y no se dejen seducir, para que se vuelvan a un lado, sirviendo a otros dioses y adorándolos. [Desde aquí en voz baja] Si lo hacen, la furia de YHWH [pausa] se encenderá contra ustedes. Él cerrará el cielo, para que no haya lluvia. La tierra no dará su producto, y ustedes serán exterminados rápidamente de la buena tierra [hasta aquí en voz baja] que YHWH les está dando.
Por lo tanto, guarden estas palabras Mías en su corazón y en todo su ser; las atarás en tu mano como señal [besar las correas de la mano], las pondrás entre tus ojos como tefilín [besar el tefilín de la cabeza]. Y las enseñarás diligentemente a tus hijos. Hablarás de ellas cuando estés en tu casa, cuando andes en el camino, al acostarte y al levantarte. Y las escribirás en los marcos de tus puertas de tus casas y en sus postes, para que ustedes y sus hijos vivan larga vida en la tierra que YHWH juró a sus padres que les daría a ellos por el tiempo que haya cielo sobre la tierra.

Maldito el hombre que haga un ídolo esculpido o fundido, abominación de YHWH, obra de manos de artífice, y lo coloque en un lugar secreto. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien desprecie a su padre o a su madre. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien desplace el mojón de su prójimo. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien desvíe a un ciego en el camino. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien tuerza el derecho del forastero, el huérfano o la viuda. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien se acueste con la mujer de su prójimo. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien se acueste con cualquier bestia. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien se acueste con su suegra. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien dañe a traición a su prójimo. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito el que se acuesta con una mujer en estado de nidá. Y todo el pueblo dice: Amén
Maldito quien acepte soborno para quitar la vida a un inocente. – Y todo el pueblo dice: Amén.
Maldito quien no mantenga las palabras de esta Ley, poniéndolas en práctica. – Y todo el pueblo dice: Amén.
[Soltar los tzitziot]

Hoy, que vivimos exiliados entre las naciones por nuestro pecado, hemos regresado a Ti como lo profetizo Moshé tu siervo, con un arrepentimiento sincero, y con una necesidad de que Tu Torá sea implantada en nuestra mente y en nuestro corazón, Amén.
Hoy, delante de la Corte Celestial que se ha hecho presente en este día de Santa Convocaciones, aceptamos Tu Torá en nuestro corazón y en nuestra mente, la aceptamos como nuestra norma de conducta en nuestra vida diaria, y juramos enseñarla diligentemente a nuestros hijos como ella misma lo ordena. Amén.
Hoy, juramos amarte con toda nuestra alma, con todo nuestro corazón y con todos nuestros recursos, dirigiendo nuestras vidas y la de nuestras familias por el camino correcto de la santidad y la justicia, Amén.
Solo te solicitamos que conforme a tu misericordia y tu benignidad, recuerdes que no somos más que hombres, polvo y ceniza somos delante de Ti, y necesitamos tu auxilio para que todo pueda ser cumplido, Amén.
Batid palmas, oh pueblos todos, aclamad a YHWH con voz decanto. Pues YHWH es Altísimo y venerado Rey Supremo sobre toda la tierra. El eligió la tierra de nuestra heredad, la hermosa tierra de Jacob a quién amó siempre. Elohim te enaltece con el sonido de nuestras aclamaciones, YHWH se eleva al son del shofar. Salmead a YHWH, cantad a nuestro Rey, pues Elohim es el Rey de toda la tierra, aclamadlo con sabiduría. Elohim reinará sobre los pueblos, YHWH se sentó en su trono sagrado. Los príncipes de los pueblos sean unidos junto al pueblo del Elohim de Abraham; pues Elohim rige a los fuertes de la tierra, El es muy ensalzado.

Bendito eres tu YHWH, que has cumplido tu palabra.
Bendito es aquel que dice y hace.
Bendito es aquel que ha tenido misericordia de nosotros.
Bendito sea el que habló y fue creado el mundo.
Bendito sea El. Bendito el Que decreta y Realiza.
Bendito el autor de la creación.
Bendito el que se apiada de sus criaturas.
Bendito el todopoderoso vivo y existente para siempre.
Bendito el que rescata y salva.
Que el alma de todo ser vivo bendiga Tu Nombre, o YHWH, Eloha nuestro; y que alma de toda criatura glorifique y exalte tu recuerdo continuamente, oh Rey nuestro; desde siempre y hasta siempre, Tu eres Elohim, y fuera de Ti no tenemos otro rey, redentor, ni salvador, rescatador ni libertador que nos responda en todo momento de angustia y de ansia; no tenemos otro Elohim que nos ayude y que nos apoye, salvo Tú.
Eloha de las generaciones pasadas y de las venideras, Eloha de todo lo creado.
Alabad a Eloha desde los cielos, alabadle en las alturas, alabadle, todos sus ángeles, alabadle todos sus ejércitos, Alabadle, sol y luna, alabadle todas vosotras Sus estrellas lucientes, que toda alma alabe y bendiga tu nombre Eterno y Santo por siempre jamás.

6. KIDUSH

7. HAMOTZI

8. CENA

9. HAGADÁ DE RUT

10. CANTOS Y DANZA