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Parasha Veietzé

Bereshit 28:110-32:3

 
10 Y salió Yacov de Beersheba y se dirigió hacia Jarán. 11 Llegó al lugar y allí pasó la noche, pues el sol se había puesto; tomó piedras del lugar y las dispuso alrededor de su cabeza, y se recostó en aquel lugar. 12 Y soñó, y he aquí que había una escalera colocada sobre la tierra cuyo extremo llegaba hasta el cielo; y he aquí que ángeles de Elohim subían y bajaban por ella. 13 Y he aquí que YHWH estaba parado sobre él y dijo: «Yo soy YHWH, Elohim de Abraham, tu padre, y Elohim de Itzjak; la tierra sobre la cual yaces a ti te la daré y a tus descendientes. 14 Tu simiente será como el polvo de la tierra y te extenderás, hacia el oeste, el este, el norte, y el sur; y todas las familias de la tierra se bendecirán en ti y en tu descendencia. 15 He aquí que Yo estoy contigo; te guardaré dondequiera que vayas y te devolveré a esta tierra; pues no te abandonaré hasta que haya hecho lo que he hablado a tu respecto». 16 Yacov  se despertó de su sueño y dijo: «Ciertamente YHWH está presente en este lugar, ¡y yo no lo sabía!». 17 Y tuvo miedo, y dijo: «¡Qué terrible es este lugar! ¡Ésta no es otra que la Casa de Elohim, y ésta es la puerta de los cielos!». 18 Yacov  se despertó temprano a la mañana y tomó la piedra que había colocado alrededor de la cabeza y la puso como pilar; y vertió aceite en su cúspide, 19 y llamó al lugar Bet-El; sin embargo, Luz era el nombre original de la ciudad. 20 Yacov  hizo un voto, diciendo: «Si Elohim ha de estar conmigo, ha de guardarme por este camino que voy; dándome pan que comer y ropa que vestir; 21 y si retornare en paz a la casa de mi padre, y si YHWH ha de ser un Elohim para mí, 22 entonces, esta piedra que he colocado como pilar será la casa de Elohim y todo lo que me des habré de diezmarlo para Ti».
 
 

Capítulo 29
 
1 Yacov  se puso de pie y se dirigió hacia la tierra de los pueblos del este. 2 Observó y he aquí que halló un pozo en el campo. Y he aquí que junto al pozo había tres rebaños de ovejas, pues de ese pozo daban de beber a los rebaños, y la piedra que había sobre la boca del pozo era grande. 3 Cuando se reunían todos los rebaños en aquel lugar, hacían rodar la piedra de la boca del pozo y daban de beber a las ovejas; luego volvían a colocar la piedra en su sitio, en la boca del pozo. 4 Yacov  les dijo: «Hermanos míos, ¿de dónde venís?». Y ellos dijeron: «Somos de Jarán». 5 Él les dijo: «¿Conocéis a Labán hijo de Najor?». Y ellos dijeron: «Lo conocemos». 6 Él les dijo: «¿Está bien?». Y ellos respondieron: «Está bien; he aquí su hija Rajel  viene con el rebaño». 7 Dijo él: «El día es largo aún; todavía no es momento de reunir el rebaño; dadle de beber a las ovejas y continuad pastando». 8 Mas ellos dijeron: «No podremos hasta que todos los rebaños hayan sido reunidos y hagan rodar la piedra de la boca del pozo, entonces daremos de beber a las ovejas». 9 Mientras él estaba hablando aún con ellos, Rajel  llegó con las ovejas de su padre, pues ella era pastora. 10 Y cuando Yacov  vio a Rajel, hija de Labán, el hermano de su madre, y a las ovejas de Labán, el hermano de su madre, Yacov  se acercó e hizo rodar la piedra de la boca del pozo y dio de beber a las ovejas de Labán, hermano de su madre. 11 Entonces Yacov  besó a Rajel; y alzó su voz, y lloró. 12 Yacov  le dijo a Rajel  que era pariente de su padre y que era hijo de Rivka; ella fue corriendo a contarle a su padre. 13 Y sucedió que cuando Labán oyó la noticia de Yacov, hijo de su hermana, que fue corriendo hacia él, lo abrazó, lo besó y lo llevó a su casa; él le relató a Labán todos estos hechos. 14 Entonces Labán le dijo: «Efectivamente, ¡eres de mi misma sangre! Y se asentó con él durante un mes. 15 Labán le dijo a Yacov: «¿Simplemente porque eres pariente mío me vas a servir gratis? Dime, ¿cuál será tu salario?». 16 Labán tenía dos hijas. La mayor se llamaba Lea y la menor se llamaba Rajel. 17 Los ojos de Lea eran delicados, mientras que Rajel  era de hermosa forma y bella apariencia. 18 Yacov  amaba a Rajel, y dijo: «Trabajaré para ti durante siete años por Rajel, tu hija menor». 19 Dijo Labán: «Mejor será que te la dé a ti y no a otro hombre; asiéntate conmigo». 20 Y Yacov  trabajó siete años por Rajel  y le parecieron unos pocos días, tanto la amaba. 21 Yacov  le dijo a Labán: «Entrégame a mi mujer, pues se ha cumplido mi término, y me casaré con ella». 22 Y Labán reunió a toda la gente e hizo un banquete. 23 Y al anochecer tomó a su hija Lea y se la llevó a él; y él se casó con ella. 24 Y Labán le dio a su sirvienta, Zilpá, como sirvienta para su hija Lea.  25 Y, a la mañana, he aquí que era Lea. Y le dijo a Labán: «¿Qué es esto que me has hecho? ¿Acaso no fue por Rajel  que trabajé para ti? ¿Por qué me has engañado?». 26 Dijo Labán: «Eso no se acostumbra en nuestro lugar, entregar a la menor antes que a la mayor. 27 Completa la semana de ésta, y te daremos también la otra por el trabajo que habrás de hacer para mí siete años más». 28 Yacov  así lo hizo y completó la semana de ella; y él le dio a su hija Rajel  como su mujer. 29 Y Labán le dio a Rajel, su hija, a Bilá, su sirvienta, para que fuera sirvienta suya. 30 Él se casó también con Rajel  y amó a Rajel  todavía más que a Lea; y trabajó con él siete años más. 31 YHWH vio que Lea no era amada, y abrió su matriz; pero Rajel  permaneció estéril. 32 Lea concibió y dio a luz un hijo, y lo llamó Reuben , porque dijo: «Porque YHWH ha percibido mi aflicción, pues ahora mi marido me amará». 33 Y concibió nuevamente y dio a luz un hijo, y dijo: «Porque YHWH ha oído que no soy amada, me ha dado éste también», y lo llamó Shimon. 34 Nuevamente concibió y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez mi marido se unirá a mí, pues le he dado tres hijos»; por eso lo llamó Leví. 35 Y concibió una vez más y dio a luz un hijo, y dijo: «Esta vez alabaré a YHWH»; por eso lo llamó Iehuda ; entonces dejó de dar a luz.
 
 

Capítulo 30
 
1 Rajel  vio que no le había dado hijos a Yacov , y tuvo celos de su hermana; le dijo a Yacov : «Dame hijos, si no soy como una persona muerta». 2 Y se despertó la ira de Yacov  contra Rajel, y dijo: «¿Acaso yo estoy en lugar de Elohim, Quien te ha negado el fruto del vientre?».  3 Dijo ella: «Aquí está mi sirvienta Bilá, allégate a ella, para que dé a luz sobre mis rodillas y yo también pueda construirme a través de ella». 4 Le dio a su sirvienta Bilá por mujer y Yacov  se allegó a ella. 5 Bilá concibió y le dio un hijo a Yacov. 6 Entonces Rajel  dijo: «Elohim me ha juzgado y también ha oído mi voz y me ha dado un hijo». Por eso lo llamó Dan. 7 Bilá, la sirvienta de Rajel, concibió nuevamente y le dio a Yacov  un segundo hijo. 8 Y dijo Rajel: «¡Numerosas plegarias ofrecí a Elohim acerca de mi hermana y fui respondida!». Y lo llamó Naftali. 9 Cuando Lea vio que había dejado de dar a luz, tomó a su sirvienta Zilpá y se la dio a Yacov  por mujer. 10 Zilpá, sirvienta de Lea, le dio a Yacov  un hijo. 11 Y Lea dijo: «¡Ha llegado buena suerte!». Y lo llamó Gad. 12 Zilpá, sirvienta de Lea, le dio un segundo hijo a Yacov. 13 Lea dijo «¡Para mi felicidad! Pues las mujeres me felicitarán». Y lo llamó Asher . 14 Reuben fue en los días de la cosecha del trigo y halló mandrágoras en el campo, y se las trajo a su madre Lea; Rajel  le dijo a Lea: «Por favor, dame algunas de las mandrágoras de tu hijo». 15 Pero ella le dijo: «¿Acaso no fue bastante que tomaras a mi marido, y ahora también quieres tomar las mandrágoras de mi hijo?». Dijo Rajel: «Por eso, en pago por las mandrágoras de tu hijo, se unirá a ti esta noche». 16 Cuando Yacov  llegó del campo al anochecer, Lea salió a recibirlo, y dijo: «Vendrás a mí, pues ciertamente te he conseguido a cambio de las mandrágoras de mi hijo». Y se unió a ella aquella noche. 17 Elohim escuchó a Lea; y ella concibió y le dio a Yacov  un quinto hijo. 18 Y Lea dijo: «Elohim me ha recompensado, pues le di mi sirvienta a mi marido». Y lo llamó Isajar. 19 Entonces Lea concibió nuevamente y le dio a Yacov  un sexto hijo. 20 Dijo Lea: «Elohim me ha otorgado un buen regalo; ahora mi marido vivirá siempre conmigo, pues le he dado seis hijos». Y lo llamó Zebulun. 21 Luego tuvo una hija y la llamó Dina. 22 Elohim recordó a Rajel; Elohim la escuchó y abrió su matriz. 23 Ella concibió y dio a luz un hijo, y dijo: «Elohim se ha llevado mi vergüenza». 24 Y lo llamó Iosef, diciendo: «Que YHWH me agregue otro hijo». 25 Y cuando Rajel  dio a luz a Iosef, Yacov  le dijo a Labán: «Déjame partir, para que vaya a mi lugar y a mi tierra. 26 Dame a mis mujeres y a mis hijos, por los que trabajé para ti, y me iré; porque tú conoces el trabajo que hice para ti». 27 Mas Labán le dijo: «Si he hallado gracia en tus ojos. He sabido, por adivinación, que YHWH me ha bendecido por tu causa». 28 Y dijo: «Dime cuál es tu salario y te lo daré». 29 Mas él le dijo: «Tú sabes cómo te he servido y cómo estuvo tu ganado conmigo. 30 Pues lo poco que tenías antes de que yo llegara se incrementó en gran manera desde que YHWH te bendijo con mi llegada; y ahora, ¿cuándo haré yo también algo para mi propia casa?». 31 Dijo: «¿Qué te puedo dar?». Y dijo Yacov: «No me des nada; si haces eso, continuaré pastando y cuidando a tus ovejas. 32 Pasaré hoy por todo tu rebaño. Quita hoy de allí todos los corderos con motas o manchas, todos los corderos marrones entre los corderos, y todas las cabras con manchas o motas, y ése será mi salario. 33 Que mi rectitud atestigüe por mí en el futuro, cuando revises mi salario; cualquier cabra que encuentres en mi posesión que no tenga motas ni manchas, o cualquier cordero que no sea marrón, es robado». 34 Y dijo Labán: «De acuerdo. Será como tú dices». 35 Y aquel mismo día, quitó los chivos rayados y manchados, y todas las cabras moteadas y manchadas, todas las que tenían color blanco, así como también los corderos marrones, y dio en mano de sus hijos. 36 Y puso una distancia de tres días entre él y Yacov; y Yacov  se ocupó de apacentar el resto del rebaño de Labán. 37 Yacov  tomó varas de álamo frescas, de avellano y de castaño. Raspó con rayas sacándole la corteza, descubriendo el interior blanco de sobre las varas. 38 Y colocó las varas ya descortezadas en los abrevaderos a los que iban a beber los rebaños, enfrente de los rebaños, para que se estimularan a concebir cuando iban a beber. 39 Los rebaños se estimulaban con las varas y daban a luz a crías con rayas, con motas y con manchas. 40 Yacov  separó a los corderos e hizo que los rebaños estuvieran frente a los rayados y a todos los marrones de los rebaños de Labán. Formó hatos propios y no los puso con los rebaños de Labán. 41 Cada vez que era época de apareamiento de los rebaños vigorosos, Yacov  colocaba las varas en los abrevaderos, para que los vieran y se estimularan a concebir con las varas. 42 Pero cuando se trataba de rebaños débiles, no las colocaba; de ese modo, los débiles iban para Labán y los vigorosos, para Yacov. 43 El hombre se volvió extraordinariamente próspero y adquirió cuantiosos rebaños, siervas y siervos, camellos y asnos.
 
 

Capítulo 31
 
1 Oyó las palabras de los hijos de Labán, diciendo: «Yacov  tomó todo lo que le pertenecía a nuestro padre y con lo que le pertenecía a nuestro padre hizo toda esta fortuna». 2 Yacov  vio el rostro de Labán y he aquí que no se comportaba con él como antes. 3 Y YHWH le dijo a Yacov: «Regresa a la tierra de tus padres y a la tierra de tu nacimiento, y Yo estaré contigo». 4 Yacov  mandó a llamar a Rajel  y Lea al campo, donde estaba el rebaño, 5 y les dijo: «He visto el rostro de vuestro padre que ya no me dispensa el mismo trato que antes; pero el Elohim de mi padre estuvo junto a mí. 6 Sabéis que con todas mis fuerzas serví a vuestro padre, 7 y vuestro padre me ha mentido, cambiándome el salario cien veces; mas Elohim no permitió que me hiciera daño. 8 Si decía las moteadas serán tu salario, entonces todo el rebaño paría ovejas moteadas, y si decía las rayadas serán tu salario, entonces todo el rebaño paría ovejas rayadas. 9 Así fue como Elohim mermó el ganado de vuestro padre, y me lo entregó a mí. 10 Sucedió una vez, en la época del apareamiento, que alcé la vista y vi en un sueño que los cabritos que procreaban el rebaño eran rayados, motea­dos y veteados. 11 Y un ángel de Elohim me dijo en el sueño: ¡Yacov !. Y yo dije: Heme aquí. 12 Y él dijo: Alza la vista, por favor, y ve que todos los cabritos que procrean los rebaños son rayados, moteados y veteados, pues he visto todo lo que Labán te está haciendo. 13 Yo soy el Elohim de Bet-El, donde ungiste un pilar y donde Me hiciste un voto. Ahora levántate y vete de esta tierra, y regresa a la tierra de tu nacimiento». 14 Rajel  y Lea respondieron diciendo: «¿Acaso seguimos poseyendo una parte y una herencia de la casa de nuestro padre? 15 ¿No se nos considera extrañas? Pues él nos ha vendido y ha consumido totalmente nuestro dinero. 16 Pero toda la riqueza que Elohim le ha quitado a nuestro padre nos pertenece a nosotras y a nuestros hijos; ahora, lo que Elohim te haya dicho, hazlo». 17 Yacov  se levantó y colocó a sus hijos y sus mujeres sobre los camellos. 18 Y condujo todo su ganado y toda la riqueza que había acumulado, las propiedades que había adquirido en Padán Aram, para ir a lo de su padre Itzjak, a la tierra de Canaán. 19 Labán había ido a esquilar sus ovejas y Rajel  robó los ídolos de su padre. 20 Yacov  engañó a Labán el arameo al no decirle que huía. 21 Y huyó con todo lo que tenía. Él se levantó y cruzó el río, y se dirigió hacia el Monte Gilad. 22  A Labán se le dijo al tercer día que Yacov  había huido. 23 Y tomó a sus familiares y los persiguió a una distancia de siete días, alcanzándolos en el Monte Gilad. 24 Pero Elohim se apareció a Labán el arameo en un sueño nocturno y le dijo: «Cuídate de no hablar con Yacov , ni bien ni mal». 25 Labán alcanzó a Yacov. Yacov  había asentado su tienda en la montaña, mientras que Labán había asentado a su familia en el Monte Gilad. 26 Labán le dijo a Yacov: «¿Qué has hecho que me has engañado y has guiado a mis hijas como cautivas de la espada? 27 ¿Por qué huiste de modo tan oculto y me engañaste? Tampoco me dijiste, pues te hubiera despedido con alegría, con canciones, con pandero y con lira. 28 Y ni siquiera me dejaste besar a mis hijos e hijas; has actuado en forma tonta. 29 Podría hacerte cualquier daño, mas el Elohim de tu padre Se dirigió a mí anoche, diciendo: Cuídate de no hablar con Yacov  ni bien ni mal. 30 Ahora: te fuiste porque anhelabas ir a casa de tu padre, pero ¿por qué robaste mis dioses?» 31 Yacov  respondió y le dijo a Labán: «Porque tuve miedo, pues pensé que tal vez me robarías a tus hijas. 32 Aquel en el que encontraras a tus dioses, no vivirá; en presencia de nuestra familia comprueba por ti mismo lo que está en mi posesión y llévatelo». Yacov  no sabía que Rajel  los había robado. 33 Labán entró a la tienda de Yacov  y a la tienda de Lea, y a la tienda de las dos sirvientas, mas no halló nada. Al salir de la tienda de Lea, entró a la tienda de Rajel. 34 Rajel  había tomado los ídolos, los había colocado en la montura del camello que montaba, y se sentó encima. Labán revisó toda la tienda, mas no halló nada. 35 Ella le dijo a su padre: «Que mi señor no se disguste porque no me pongo de pie, pero es que me ha llegado la regla de las mujeres». Buscó, mas no encontró los ídolos. 36 Yacov  se enojó y se enfrentó a Labán. Yacov  le dijo a Labán: «¿Cuál es mi falta y cuál es mi pecado que me has perseguido? 37 Cuando revisaste todos mis objetos, ¿qué encontraste de todas tus pertenencias? Colócalo aquí, ante mi familia y la tuya, y que ellos juzguen entre ambos. 38 Todos estos veinte años estuve contigo y tus ovejas y tus cabras jamás abortaron, ni comí los carneros de tu rebaño. 39 Los animales mutilados nunca te los llevé, yo mismo sufría la pérdida, a mí me la exigías, ya fuera que fue robada de día o robada de noche. 40 De día el calor abrasador me consumía, de noche, la helada; el sueño se escapaba de mis ojos. 41 Éstos son mis veinte años en tu casa: catorce años te serví por tus dos hijas; seis años por tus rebaños, y tú cambiaste mi salario cien veces. 42 Si el Elohim de mi padre, el Elohim de Abraham y el Temor de Itzjak  no hubiera estado conmigo, ahora me habrías echado con las manos vacías; Elohim vio mi aflicción y el esfuerzo de mis manos, y por eso te reprendió anoche». 43 Entonces Labán habló y le dijo a Yacov: «Las hijas son mis hijas, los hijos son mis hijos y el rebaño es mi rebaño, y todo lo que ves es mío. Pero a mis hijas, ¿qué les podría hacer hoy? ¿O a los hijos a quienes han dado a luz? 44 Ahora, vamos, hagamos un pacto, tú y yo, y Él será testigo entre nosotros». 45 Yacov  tomó una piedra y la elevó como pilar. 46 Y Yacov Jacob) le dijo a sus hermanos: «¡Juntad piedras!». Y ellos tomaron piedras y formaron un montículo, y comieron allí sobre el montículo. 47 Labán lo llamó Iegar-sahaduta, mas Yacov  lo llamó Galed. 48 Y Labán dijo: «Este montículo es hoy testigo entre tú y yo» por eso lo llamó Galed. 49 Y también Mitzpá, pues dijo: «Que YHWH vigile entre nosotros cuando ya no nos veamos. 50 Si afligieras a mis hijas o si te tomares otras mujeres, además de mis hijas, aunque no haya hombre entre nosotros, Elohim será nuestro testigo». 51 Y Labán le dijo a Yacov: «He aquí este montículo, y he aquí el pilar que erigí entre tu y yo. 52 Este montículo y este pilar serán testigo de que no puedo cruzar por sobre este montículo para ir hacia ti, ni tú puedes cruzar este montículo y este pilar para ir hacia mí y hacerme el mal. 53 Que el Elohim de Abraham y el Elohim de Najor juzgue entre nosotros; el Elohim de su padre». Y Yacov  juró por el Temor de su padre Itzjak. 54 Entonces Yacov  sacrificó un animal en la montaña y convocó a su familia para comer el pan; y ellos comieron el pan y pasaron la noche en la montaña.
 
 

Capítulo 32
 1 Y Labán se despertó temprano a la mañana; besó a sus hijos y a sus hijas y los bendijo; entonces Labán fue y regresó a su lugar. 2 Yacov  prosiguió su camino y los ángeles de Elohim lo encontraron. 3 Yacov  dijo al verlos: «¡Éste es un campamento de Elohim!». Y llamó a aquel lugar Majanaim.
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