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Parasha Jaié Saráh

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Comentario           Sefer Bershit

Parasha Jaié Sara

Bereshit 23:1-25:18

Capítulo 23
 
1 La vida de Sarah fue cien años, veinte años y siete años; los años de la vida de Sarah. 2 Sarah murió en Kiriat Arba, que es Jebrón, en la tierra de Canaán; y Abraham fue a panegirizar a Sarah y a llorarla. 3 Abraham se levantó de delante de su muerta y habló a los hijos de Jet, diciendo: 4 «Soy un forastero y un residente entre vosotros; concededme un terreno para una sepultura, para que pueda enterrar a mi muerta que está frente a mí».5 Y los hijos de Jet le respondieron a Abraham: 6 «Escúchanos, señor nuestro: Tú eres un príncipe de Elohim en medio de nosotros; en nuestros lugares de sepultura más selectos entierra a tu muerta; ninguno de nosotros te negará su lugar de sepultura, nadie te impedirá que entierres a tu muerta».7 Y Abraham se levantó y se postró ante los principales de la tierra, los hijos de Jet. 8 Y les habló, diciendo: «Si es verdaderamente vuestra voluntad enterrar a mi muerta que está ante mí, escuchadme, e interceded por mí ante Efrón hijo de Tzojar. 9 Que él me conceda la Cueva de Majpelá, que es de su propiedad, que está al extremo de su campo; que me la venda por su precio total, como propiedad para lugar de sepultura».10 Efrón estaba sentado en medio de los hijos de Jet; y Efrón el jeteo le respondió a Abraham a oídos de los hijos de Jet, para todos los que llegan a la puerta de su ciudad, diciendo: 11 «No, señor mío, ¡escúchame! Te he dado el campo, y en cuanto a la cueva que éste contiene allí, te la he dado a ti, a la vista de los hijos de mi pueblo te la he dado a ti; entierra a tu muerta». 12 Entonces Abraham se postró ante los principales de la tierra. 13 Le habló a Efrón a oídos de los principales de la tierra, diciendo: «Por favor, escúchame. Yo te daré el precio del campo; aceptadlo, para que pueda enterrar allí a mi muerta». 14 Y Efrón respondió a Abraham, diciéndole: 15 «¡Señor mío, escúchame! Tierra que vale cuatrocientos siclos de plata, entre tú y yo, ¿qué son? Y entierra a tu muerta». 16 Abraham oyó lo dicho por Efrón y Abraham pesó ante Efrón la plata que había mencionado a oídos de los hijos de Jet, cuatrocientos siclos de plata en moneda corriente. 17 Y el campo de Efrón, que estaba en Majpelá, frente a Mamre, el campo y la cueva que contiene y todos los árboles del campo, dentro de todos sus límites, fueron confirmados 18 como posesión de Abraham, a la vista de los hijos de Jet, entre todos los que fueron a la puerta de su ciudad. 19 Y luego Abraham enterró a Sarah, su mujer, en la cueva del campo de Majpelá, frente a Mamre, que es Jebrón, en la tierra de Canaán. 20 Y así el campo de los hijos de Jet con la cueva que contenía, fue confirmado como posesión de Abraham, como propiedad para lugar de sepultura.

Capítulo 24
 
1 Abraham era anciano, bien entrado en años, y YHWH lo había bendecido en todo. 2 Y Abraham le dijo a su sirviente, el mayor de su casa, quien controlaba todo lo suyo: «Coloca ahora tu mano bajo mi muslo. 3 Y te haré jurar por YHWH, Elohim del cielo y Elohim de la tierra, que no has de tomar mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos, entre quienes habito; 4 sino que irás a mi tierra, y a mi familia irás y tomarás una mujer para mi hijo Itzjak ». 5 El sirviente le dijo: «Tal vez la mujer no desee seguirme a esta tierra. ¿Llevaré entonces a tu hijo de regreso a la tierra de donde partiste?». 6 Abraham le respondió: «Ten cuidado de no retornar a mi hijo allí. 7 YHWH, Elohim del cielo, Quien me sacó de la casa de mi padre y de la tierra de mi nacimiento; Quien habló acerca de mí y Quien juró ante mí diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, Él enviará Su ángel delante de ti, y tú tomarás una mujer para mi hijo de allí. 8 Pero si la mujer no deseare seguirte, estarás absuelto de este juramento mío. Mas no retornes a mi hijo allí».9 El sirviente colocó su mano bajo el muslo de Abraham, su señor, y le juró sobre lo dicho. 10 Entonces el sirviente tomó diez de los camellos de su señor y partió con todos los bienes de su señor en la mano y se dirigió hacia Aram Naharaim a la ciudad de Najor. 11 Hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad, cerca de una fuente de agua, al anochecer, que es la hora cuando llegan las mujeres a sacar agua. 12 Y dijo: «YHWH, Elohim de mi señor Abraham, por favor, dispone para mí en este día que harás bondad con mi señor Abraham. 13 Aquí estoy parado junto a la fuente de agua y las hijas de los lugareños vienen a sacar agua. 14 Que sea la joven a quien he de decirle: Por favor, inclina el cántaro para que pueda beber y la que ha de responder: Bebe, y también daré de beber a tus camellos, aquella a quien has designado para tu sirviente, para It­zjak; y que yo sepa a través de ella que has hecho bondad con mi señor». 15 Aún no había terminado de hablar, cuando salió Rivka , que le había nacido a Betuel, hijo de Milcá, la mujer de Najor, hermano de Abraham, con el cántaro sobre su hombro. 16 Y la joven era de muy hermosa apariencia; virgen a la que no había conocido varón alguno. Ella descendió a la fuente, llenó su cántaro y subió. 17 El sirviente fue corriendo hacia ella y le dijo: «Por favor, déjame beber un poco de agua de tu cántaro». 18 Ella dijo: «Bebe, señor mío», y rápidamente bajó el cántaro a la mano y le dio de beber. 19 Cuando terminó de darle de beber, dijo: «Sacaré agua también para tus camellos, hasta que terminen de beber». 20 Se apresuró y vació su cántaro en el abrevadero, y corrió nuevamente hacia la fuente para sacar agua; y sacó agua para todos sus camellos. 21 El hombre estaba asombrado y silencioso, aguardando saber si YHWH había hecho exitoso su camino o no. 22 Y sucedió que cuando los camellos terminaron de beber, el hombre tomó un aro de oro de medio siclo de peso y dos brazaletes, que pesaban diez siclos de oro. 23 Y le dijo: «¿De quién eres hija? Por favor, dime. ¿Acaso hay lugar en casa de tu padre para que pasemos la noche?». 24 Ella le dijo: «Soy la hija de Betuel, hijo de Milcá, quien lo tuvo de Najor». 25 Y le dijo: «Tenemos abundancia de paja y de forraje, así como lugar para dormir». 26 El hombre se inclinó y se postró ante YHWH. 27 Dijo: «Bendito es YHWH, Elohim de mi señor Abraham, Quien no ha abandonado Su bondad y Su verdad para con mi señor. Estando aún en el camino, YHWH me guió a la casa de los hermanos de mi señor». 28 La joven corrió a contar a la familia de su madre todo lo ocurrido. 29 Rivka  tenía un hermano que se llamaba Labán. Labán fue corriendo afuera hacia el hombre, que estaba en la fuente. 30 Pues al ver el aro y los brazaletes en las manos de su hermana, y al oír las palabras de Rivka  su hermana, diciendo: Así me ha hablado el hombre, él se acercó al hombre, que seguía de pie con los camellos, junto a la fuente. 31 Dijo: «¡Ven, bendito de YHWH! ¿Por qué permanecerás afuera? He desocupado la casa, y hay lugar para los camellos».32 Y el hombre entró a la casa y quitó el bozal a los camellos. Labán le dio paja y forraje para los camellos, y agua para que se lavara los pies y los pies de los hombres que iban con él. 33 Le sirvieron comida, mas él dijo: «No comeré hasta que no haya dicho lo que he venido a decir».Y él le dijo: «Habla».34 Y él dijo: «Siervo de Abraham soy. 35 YHWH ha bendecido enormemente a mi señor y él ha prosperado; Él le ha dado ovejas, ganado vacuno, plata y oro, siervos y siervas, camellos y asnos. 36 Sarah, la mujer de mi señor, le dio a mi señor un hijo después de haber envejecido y él le dio todo lo que posee. 37 Y mi señor me hizo prestar juramento, diciendo: No tomes mujer para mi hijo de las hijas de los cananeos en cuya tierra habito. 38 Sino que irás a la casa de mi padre y a mi familia, y tomarás una mujer para mi hijo. 39 Y le dije a mi señor: ¿Y si la joven no quisiere seguirme?. 40 Y él me respondió: YHWH, ante Quien he andado, enviará Su ángel contigo y él hará exitoso tu camino, y tomarás una mujer para mi hijo, de mi familia y de la casa de mi padre. 41 Entonces serás absuelto de mi juramento, cuando hayas llegado a mi familia; y si ellos no la dan, entonces serás absuelto de mi juramento.42 Hoy llegué a la fuente y dije: YHWH, Elohim de mi señor Abraham, por favor ten la bondad de hacer exitoso el camino por donde voy. 43 Heme aquí parado junto a la fuente de agua; que la joven que venga a sacar agua y a la cual yo le diga Por favor dame un poco de agua para que beba de tu cántaro, 44 y la que me diga Bebe, y también sacaré agua para tus camellos sea la mujer a la que YHWH ha designado para el hijo de mi señor. 45 No había terminado de hablar conmigo mismo, cuando salió Rivka  con un cántaro sobre el hombro, y bajó a la fuente a sacar agua. Le dije: Por favor dame de beber. 46 De inmediato, ella bajó el cántaro del hombro y dijo: Bebe, y también daré de beber a tus camellos. Bebí, y ella les dio de beber también a los camellos. 47 Entonces le pregunté: ¿De quién eres hija?. Y ella dijo: Soy hija de Betuel, hijo de Najor, que le nació a Milcá. Y le coloqué el aro en la nariz y los brazaletes en las manos. 48 Entonces me postré e incliné ante YHWH, y bendije a YHWH, Elohim de mi señor Abraham, Quien me condujo por un camino de verdad a tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo. 49 Y ahora, si queréis hacer bondad y verdad con mi señor, decidme; y si no, decidme, y me dirigiré a la derecha o a la izquierda». 50 Entonces Labán y Betuel respondieron, diciendo: «De YHWH salió esto. No te podemos decir ni bueno ni malo. 51 He aquí Rivka  ante ti; tómala y ve, y que sea mujer para el hijo de tu señor, tal como ha dicho YHWH». 52 Y ocurrió que cuando el siervo de Abraham oyó sus palabras, que se postró al suelo ante YHWH. 53 El siervo sacó objetos de plata y de oro, y vestimentas, y se los dio a Rivka; y frutos deliciosos les dio a su hermano y a su madre. 54 Comieron y bebieron, él y sus hombres que estaban con él, y pasaron la noche; y al despertarse a la mañana siguiente, él dijo: «Envíame a mi señor». 55 El hermano y la madre dijeron: «Que la joven permanezca junto a nosotros un año o diez meses; entonces, partirá». 56 Él les dijo: «No me demoréis ahora que YHWH ha hecho exitoso mi camino. Enviadme, e iré junto a mi señor». 57 Y ellos dijeron: «Llamemos a la joven para preguntarle su opinión». 58 Llamaron a Rivka  y le dijeron: «¿Irás con este hombre?». Y ella dijo: «Iré». 59 Entonces escoltaron a su hermana Rivka, y a su nodriza, así como al sirviente de Abraham y a sus hombres. 60 Bendijeron a Rivka  y le dijeron: «Hermana nuestra, que llegues a ser millares y que tu descendencia herede la puerta de sus enemigos». 61 Entonces Rivka  se incorporó con sus sirvientas; montaron sobre los camellos y fueron tras el hombre; el sirviente tomó a Rivka  y partió. 62 Itzjak  volvía de Beer-Lajai-Roi, él habitaba en la tierra del sur. 63 Itzjak  salió a orar en el campo hacia el anochecer y alzó la vista, y he aquí que vio que venían camellos. 64 Y Rivka  alzó la vista y vio a Itzjak; se inclinó estando aún sobre el camello. 65 Y le dijo al sirviente: «¿Quién es ese hombre que viene caminando por el campo hacia nosotros?». Y el sirviente dijo: «Es mi señor». Ella tomó el velo y se cubrió. 66 El sirviente relató a Itzjak  todas las cosas que había hecho. 67 E Itzjak  la llevó a la tienda de Sarah, su madre; tomó a Rivka  y ella se convirtió en su mujer, y él la amó; e Itzjak  se consoló tras su madre.
 
 

Capítulo 25
 
1 Abraham volvió a tomar una mujer que se llamaba Keturá. 2 Ella dio a luz de él a Zimrán, Iokshán, Medán, Midián, Ishbak y Shuáj. 3 Iok­shán engendró a Sheba y a Dedán, y los hijos de Dedán eran Ashurim, Letushim y Leumim. 4 Y los hijos de Midián: Efá y Efer, Janoj, Abida, y Eldaá; todos éstos fueron los hijos de Keturá. 5 Abraham le dio todo lo que poseía a Itzjak. 6 Y a los hijos de las concubinas de Abraham, Abraham les dio regalos; luego, mientras estuvo con vida, los envió lejos de su hijo Itzjak  hacia el este, a la tierra oriental. 7 Éstos son los días de los años de la vida de Abraham que vivió: cien años, setenta años y cinco años. 8 Y Abraham expiró y murió en buena vejez, anciano y satisfecho, y fue reunido a su pueblo. 9 Sus hijos Itzjak  e Ishmael  lo enterraron en la cueva de Majpelá, en el campo de Efrón, el hijo de Tzojar el jeteo, frente a Mamre. 10 El campo que Abraham había adquirido de los hijos de Jet, allí fueron enterrados Abraham y Sarah, su mujer. 11 Y fue tras la muerte de Abraham que Elohim bendijo a su hijo Itzjak, e Itzjak  se estableció cerca de Beer-Lajai-Roí. 12 Éstos son los descendientes de Ishmael hijo de Abraham, al que Hagar la egipcia, sirvienta de Sarah, dio a luz a Abraham. 13 Éstos son los nombres de los hijos de Ishmael  según sus nombres, en orden de nacimiento: el primogénito de Ishmael, Nebaiot, Kedar, Adbeel y Mibsam, 14 Mishmá, Dumá y Masá, 15 Jadad y Tema, Ietur, Nafish y Kedma. 16 Éstos son los hijos de Ishmael  y éstos son sus nombres por sus ciudades abiertas y sus fortalezas, doce príncipes para sus naciones. 17 Éstos fueron los años de la vida de Ishmael: ciento treinta y siete años, cuando expiró y murió, y fue reunido con su pueblo. 18 Ellos habitaron desde Javilá hasta Shur, que limita con Egipto, en dirección a Asiria; ante todos sus hermanos habitó.


Haftaráh 2a. MELAJIM 4:1-37
2Melajím 4:1 Una cierta mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo diciendo: Tu siervo, mi marido, ha muerto, y tú sabes que tu siervo era temeroso de YHWH. Ahora un acreedor ha venido a tomar a mis dos hijos como esclavos suyos.
2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué haré por ti? Dime qué tienes en casa. Y ella respondió: Tu sierva no tiene en su casa sino una vasija de aceite.
3 Y le dijo: Vete a pedir vasijas a todos tus vecinos, vasijas vacías; pide prestadas no pocas.
4 Luego entrarás y cerrarás la puerta tras de ti y tras de tus hijos, y echarás en todas esas vasijas, e irás poniendo aparte las que estén llenas.
5 Y la mujer se alejó de él. Después cerró la puerta tras sí y tras sus hijos; y ellos le acercaban, y ella vertía.
6 Y sucedió que cuando las vasijas estaban llenas, dijo a un hijo suyo: Acércame otra vasija; y él le respondió: No hay ni una vasija más. Entonces cesó el aceite.
7 Y ella fue y se lo dijo al varón de Elohim, y él respondió: Ve, vende el aceite, y paga tu deuda, y vive tú y tus hijos de lo que sobre.
8 Aconteció también un día, que pasaba Eliseo por Sunem, y había allí una mujer distinguida, la cual lo invitó con insistencia para que comiera; y así fue que siempre que pasaba por allí, él entraba a comer.
9 Y ella dijo a su marido: He aquí ahora sé que el que siempre pasa por nuestra casa es un santo varón de Elohim.
10 Te ruego que hagamos un pequeño aposento alto de obra, y preparemos allí para él una cama, una mesa, una silla y un candelabro; y será que cuando venga a nosotros, se retirará allí.
11 Y llegó el día que fue allí, y se retiró al aposento alto, y allí se acostó.
12 Luego dijo a su siervo Giezi: Llama a esta sunamita; y cuando la llamó, se presentó ante él.
13 Y le dijo: Dile: He aquí has estado solícita por nosotros con toda esta ansiedad: ¿qué puede hacerse por ti? ¿Querrías que hablara por ti al rey, o al capitán del ejército? Pero ella respondió: Yo habito en medio de mi pueblo.
14 Y él dijo: ¿Qué puede hacerse entonces por ella? Y respondió Giezi: En verdad ella no tiene hijo, y su marido es anciano.
15 Y él dijo: Llámala. Así que la llamó y ella se detuvo ante la puerta.
16 Y él dijo: Para este tiempo, según el tiempo de la vida, abrazarás a un hijo. Pero ella respondió: ¡No, señor mío, varón de Elohim, no engañes a tu sierva!
17 Pero la mujer concibió, y dio a luz un hijo en el tiempo que Eliseo le había dicho, según el tiempo de la vida.
18 Y el niño creció; pero sucedió que un día, habiendo salido con su padre y con los segadores,
19 dijo a su padre: ¡Ay, mi cabeza, mi cabeza! Y él dijo al siervo: ¡Llévalo a su madre!
20 Y cuando lo hubo llevado a su madre, se sentó en sus rodillas hasta el mediodía, y luego murió.
21 Y ella subió y lo acostó en la cama del varón de Elohim, y cerrando la puerta tras ella, salió.
22 Luego llamó a su marido y le dijo: Mándame ahora a uno de los criados y una de las asnas, para que pueda ir corriendo al varón de Elohim y volver.
23 Pero él preguntó: ¿Por qué has de ir a él hoy? No es Rosh Jodesh, ni shabat. Ella respondió: Shalom.
24 Y enalbardó la asna, y dijo al siervo: ¡Arrea y anda sin detenerte, a menos que te lo diga!
25 Y fue y llegó al varón de Elohim en el monte Carmelo. Y sucedió que cuando el varón de Elohim la vio de lejos, dijo a su siervo Giezi: He aquí la sunamita.
26 Corre ahora a su encuentro, y dile: ¿Estás en paz? ¿Está en paz tu marido? ¿Está en paz el niño? Ella respondió: Shalom.
27 Pero al llegar al monte ante el varón de Elohim, ella se aferró a sus pies. Y Giezi se acercó para apartarla, pero el varón de Elohim dijo: Déjala, porque su alma está en amargura, y YHWH me lo ha ocultado, y no me lo ha declarado.
28 Entonces dijo ella: ¿Acaso pedí un hijo a mi señor? ¿No te dije que no me engañaras?
29 Y él dijo a Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi cayado en tu mano y vete. Si alguno te encuentra, no lo saludes, y si alguien te saluda, no le respondas, y pon mi cayado sobre el rostro del niño.
30 Y dijo la madre del niño: ¡Vive YHWH y vive tu alma que no te dejaré! Y él se levantó y la siguió.
31 Y Giezi se adelantó a ellos, y puso el cayado sobre el rostro del niño, pero no hubo voz ni reacción, así que volvió a su encuentro y le declaró, diciendo: El niño no despierta.
32 Cuando Eliseo llegó a la casa, he aquí, el jovencito muerto, tendido sobre su cama.
33 Entonces entró, cerró la puerta tras ellos dos, y oró a YHWH.
34 Después subió y se echó sobre el niño, y puso su boca sobre la suya, sus ojos sobre los suyos, y sus manos sobre las suyas; se tendió así sobre él, y la carne del niño se calentó.
35 Luego volvió, y caminó de un lado a otro de la casa, después subió, se tendió sobre él, y el jovencito estornudó siete veces, y el jovencito abrió sus ojos.
36 Entonces llamó a Giezi y dijo: Llama a esta sunamita. La llamó pues, y cuando ella llegó, él le dijo: ¡Alza a tu hijo!
37 Ella entonces entró dentro y cayó a sus pies postrándose en tierra; después alzó a su hijo y salió.
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