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La clave está en lo más pequeño

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La clave está en lo más pequeño

Deu 7:12 Porque sucederá que por haber (EKEV) oído estos decretos y haberlos guardado y puesto por obra, también YHVH tu Dios guardará contigo el Pacto y la misericordia que juró a tus padres.

Ekev es la palabra hebrea que da nombre a nuestra parashá, y que se ha traducido “como resultado” “a cuenta de” “en compensación”. Esta palabra literalmente quiere decir “TALÓN”, de allí que figurativamente se entienda como “lo último de una cosa” llegando a entenderse como el resultado de algo, pero literalmente quiere decir “talón”.

Es entonces EKEV (talón), lo más bajo del hombre o de una cosa, lo último en calidad, nivel o extensión.  De allí que el clásico comentarista exégeta de la Torá, Rashi comente que con esta palabra la Torá está condicionando el pacto y la misericordia que YHWH juró a los patriarcas, a la observancia de los mandamientos más pequeños o últimos en nivel.

LA VASIJA

Una vasija para que pueda ser utilizada como depósito de algún líquido, debe primero no tener ningún agujero, de lo contrario todo lo que se vierta dentro de la vasija se perderá, porque esa vasija no puede retener nada.

Pero puede suceder, que la vasija después de ser revisada, no presente ningún problema, esto quiere decir que no se observe ningún tipo de agujeros que sirvan de fuga para que todo lo que se deposite en la vasija salga de ella y se pierda.  Pero finalmente luego de ser llenada, la vasija se vacía y todo lo que se vertió en ella se pierde.

Puede suceder que la vasija tenga pequeñas fisuras que una inspección rápida no pueda localizar, fisuras que posiblemente no están al alcance de la vista, pero que sean motivo de fuga, ya que el líquido finalmente se filtrará por ellas y encontrará una salida, derramándose de esa manera todo líquido que se pueda depositar en la vasija, entonces sin saber el porqué, la vasija no podrá retener nada, y finalmente todo lo que se deposite en ella se perderá y la vasija nunca podrá retener nada.

EL HOMBRE ES UNA VASIJA
 
El hombre es una vasija que YHWH creó para poder llenarla, un llenado que ahora es imposible por el pecado, porque el pecado quebró la vasija.  Cuando hablamos de restauración, perdón de pecados, la purificación del alma, etc. Nos referimos a la restauración del hombre como vasija, que posibilita de nuevo al hombre para poder ser llenado por la Luz de YHWH.

Cuando decimos Luz de YHWH, nos referimos a todo lo que YHWH ha querido y quiera dar al hombre, en el caso de nuestra Parashá es llamado “pacto y misericordia” que fue jurado a nuestros patriarcas.  Pero ese llenado se refiere a El mismo, YHWH creó los mundos inferiores para poder llenarlos de su presencia, para ello creó al hombre, éste habita en esos mundos inferiores y como vasija puede hacer que la Presencia Divina more en él, y así por medio de él YHWH llene con Su Presencia los mundos inferiores.

Pero es imposible que el hombre funcione como vasija para la presencia Divina sino pone atención a esas pequeñas fisuras que como vasija pueda tener y las corrija, ya que ellas evitan que como vasija de la Presencia Divina, el hombre pueda retener algo.
  
LAS FISURAS
 
Esos pequeños mandamientos a los que Exégeta Rashi hace referencia en su comentario, son a los que tenemos que poner atención, porque ellos pueden ser esas fisuras que impedirán que podamos retener algo de lo que YHWH quiere que seamos portadores, Su Luz, Su Torá y Su Presencia Divina.
 
Esos pequeños actos que el hombre lleva a cabo, que a veces no son tan pequeños pero pueden ser esporádicos, y son como consecuencia de pequeños momentos de ira, de celos, de envidia, de una actitud egoísta, de falta de humildad, de falta de tolerancia etc. Son fisuras por donde todo lo que haya podido comprender o recibir de Torá y espiritualidad son derramadas al suelo, e imposibilitan que la persona pueda ser un recipiente de la Luz de YHWH, ya que como vasija o recipiente, tiene muchas fisuras que imposibilitan que pueda retener todo lo que en él se pueda verter.
 
Son pequeños actos, que para muchos pasan desapercibidos y hasta pueden ser normales e insignificantes, pero son fatales para alguien que verdaderamente quiere crecer espiritualmente, ya que en cada uno de estos actos toda la Torá recibida es derramada al suelo, evitando así un crecimiento espiritual real.
 
MAESTRO Y DISCIPULO
 
Un buen maestro de Torá no es solo aquel que comparte su conocimiento y se asegura de ser entendido, sino es aquel que se preocupa y vela por que todos sus talmidín (discípulos) sean vasijas capaces de retener todo conocimiento de Torá que se les comparta, para eso es necesario llamar la atención de los talmidín a esos pequeños detalles que son necesarios corregir, para que puedan ser vasijas de la Presencia Divina, ayudándolos en todo lo que sea necesario para hacer las correcciones que sean necesarias, y que puedan ser eliminadas de sus vidas esos pequeños defectos de actitud, que tienen un efecto fatal en el crecimiento espiritual real.
 
Para lograr este objetivo, el verdadero estudio de la Torá, deja de ser eso, simplemente un estudio donde se comparte conocimientos, sino una Educación de Torá o conforme a la Torá, una educación integral en donde psicología, percepción, conocimiento y espiritualidad van de la mano y son dependientes uno del otro.  Una educación que llena y transforma los espacios mental, emocional y de acción de los talmidín.
 
Una Comunidad de Torá, es un ambiente propicio para recibir y practicar la educación en Torá o de Torá, un ambiente que ayuda a sus integrantes a corregir todo este tipo de pequeños defectos de actitud que impiden el crecimiento espiritual real.  La sinagoga es un lugar propicio en donde todo lo que allí se hace, ritos, oraciones, brajot y estudio, contribuyen a la correcta educación de Torá o en Torá, cultivando en cada unos de los miembros, las actitudes correctas para su crecimiento espiritual.
 
Talmid (discípulo) no es aquel que se sienta a escuchar una enseñanza, no es aquel que solo quiere saber por saber, talmid es aquel que quiere ser educado, y para eso se hace de un maestro, de un sefer Torá y de una Comunidad de Torá.
 
La educación y los cambios en los pequeños detalles, hacen la gran diferencia.
 
Shabat Shalom
R. Yehuda ben Ysrael
Comunidad Bet Or
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